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El pulso por Jerusalén

Desde hace 70 años, la comunidad internacional no le reconoce soberanía ni a israelíes ni a palestinos sobre esta ciudad que es sagrada para el Cristianismo, el Judaísmo y el Islamismo.

*Por Janiel Melamed Visbal

Un nuevo capítulo del conflicto palestino-israelí se está comenzando a escribir. En un corto pero claro discurso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció lo que parecería ser un nuevo enfoque de la política exterior estadounidense, no solo frente a ese conflicto en particular, sino, en términos generales, a Oriente Medio.  Se sabe con certeza que es un hecho histórico. Sus efectos, sin embargo, están por  determinarse.

En su declaración, Trump manifestó que su Gobierno reconocía a Jerusalén como la capital oficial del Estado de Israel y, consecuentemente, dio instrucciones precisas para organizar el traslado a esa ciudad de la embajada que su país tiene hoy en Tel Aviv. Semejante anuncio tiene, por supuesto, todos los ingredientes para generar serias repercusiones a nivel regional e internacional. El estatus final de Jerusalén ha sido tradicionalmente uno de los puntos más espinosos para lograr una salida concertada al conflicto israelo-palestino (los otros son fronteras, seguridad y refugiados palestinos), y las razones para ello se fundamentan tanto en aspectos religiosos como  políticos. 

Como es sabido, desde el punto de vista religioso Jerusalén ha sido, es y seguirá siendo un eje central de las grandes religiones monoteístas y de cada una de las corrientes del amplio espectro que las componen, desde los más seculares hasta los más radicales. El apego del judaísmo hacia Jerusalén es innegable. La ciudad del Rey David, del Templo de Salomón, hacia Jerusalén se dirigen las plegarias y allí se ubica el Muro de los Lamentos. Para los cristianos, Jerusalén tiene también una importancia notoria. De acuerdo con esta fe, allí Jesús predicó y realizó diversos milagros. Fue escenario de varios episodios emblemáticos de su vida. También en Jerusalén se encuentra la Vía Dolorosa, las doce estaciones del viacrucis de Cristo, y fue allí donde la tradición cristiana sitúa su crucifixión. A su vez, para el islam, la importancia de Jerusalén no es cosa menor y está fundamentada en muchas razones. Por mencionar algunas, en árabe, Jerusalén es llamada Al Quds, la noble, el sitio sagrado. El  profeta Mahoma determinó inicialmente que las plegarias debían realizarse en dirección a esa ciudad, y fue en Jerusalén donde la tradición islámica anuncia el ascenso del profeta al cielo. 

Ciudad capital

Políticamente, Jerusalén es fuente de controversia, especialmente por el conflicto palestino-israelí y las reclamaciones que ambos sectores hacen de ella. Para mayor ilustración vale la pena mencionar cómo, a lo largo de los últimos milenios, Israel he emergido tres veces a lo largo de la historia, y, en cada una, Jerusalén ha  sido una ciudad capital. 

En términos generales, la primera manifestación se ubica en el relato bíblico de Josué y se extiende hasta el posterior surgimiento de los reinos de Israel y de Judá y su conquista por el imperio Babilonio, en el 586 a. de C.. La segunda ocurre en el periodo de dominación que sobre la región desplegó el Imperio Romano, y se extendió hasta la destrucción del templo de Salomón, en el 70 d. de C.. La tercera se sitúa en el periodo contemporáneo de postguerra del siglo pasado. Este se caracteriza por la decadencia del Imperio Británico, sus falsas promesas de apoyo al nacionalismo árabe, el surgimiento de nuevos estados-nación en la región y la victoria israelí en la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967.

En esta confrontación,  entre otras cosas, Israel logró unificar Jerusalén tras la victoria militar sobre Jordania, que hasta ese momento controlaba parte de la mítica ciudad. En 1988, Jordania renunció a cualquier reclamación territorial sobre los territorios que había perdido en la guerra de 1967 (la Cisjordania). Sin embargo, Jerusalén es vista en la comunidad árabe como la legitima ciudad capital del anhelado Estado autónomo e independiente palestino. Por ello, la declaración del presidente Trump ha generado múltiples manifestaciones de rechazo no solo en la región, sino también a nivel internacional. Los críticos consideran que la maniobra tiene el potencial de desencadenar una ola de violencia generalizada desde el mundo musulmán y, por contagio, una desestabilización del mapa geoestratégico mundial.

Si bien Medio Oriente es una región que ha demostrado en varias ocasiones  que no puede ni debe ser objeto de predicciones absolutas, vale la pena considerar que estas especulaciones de violencia generalizada pueden ser, por lo pronto, precipitadas. Es decir, sin negar que en efecto se puedan desencadenar manifestaciones de rechazo violento, muy difícilmente provocará una crisis bélica inmediata y de grandes proporciones. Esta afirmación no parte de una consideración subjetiva, sino del análisis geopolítico de la dinámica de una zona que ya experimenta otro tipo de crisis. 

Hoy por hoy, el conflicto palestino-israelí, si bien continúa siendo un tema de gran relevancia, no es en este momento la agenda principal sobre la cual opera la región. Esto quiere decir que si bien el mundo árabe-musulmán paga tributo a la causa palestina, y permanentemente hace llamados retóricos a la resolución del conflicto, lo cierto es que cada vez más evidencia tener otras prioridades que lo obliga a considerar con prudencia su actuación frente a este asunto. 

Esta circunstancia no es nada nueva y obedece a la complejidad del tablero geopolítico en Oriente Medio. Esto se ejemplifica con mayor claridad si se considera cuál es hoy por hoy la agenda de mayor importancia en la región.  Esta puede ser identificada en el expansionismo político y militar de Irán y su consecuente consolidación como poder regional. En otras palabras, en muy poco tiempo Irán ha logrado consolidar su presencia e influencia en Afganistán, Irak, Líbano, Siria y Yemen; es decir, extiende su influencia desde Asia central hasta el Mediterráneo.

Dicha realidad no ha pasado desapercibida por sus vecinos, en especial por aquellos regímenes monárquicos que se mantienen en el poder en sus respectivos países en razón a su relevancia petrolera. Hay que recordar que, antes de la revolución iraní de 1979, este país era, precisamente, una monarquía petrolera. pero esta fue derrocada por el actual sistema, el cual  pretende exportar su ideología en la región, derrocando o controlando a otras ‘potencias’ petroleras. 

Mecanismo de presión

Este expansionismo y la consecuente consolidación de Irán como poder regional es de gran preocupación para varios actores  de peso en la zona, que mantienen un interés existencial por preservar sus respectivos regímenes. Por tanto, lo último que querrían hacer en estas circunstancias es promover algún tipo de reacción de protesta desmedida que pudiera alterar las buenas relaciones que mantienen con Estados Unidos, en quien encuentran un aliado en contra de la amenaza expansionista iraní. 

La declaración de Donald Trump debe ser vista como un mecanismo de presión para ambas partes: un incentivo a priori para Israel y su gobierno, que sabe que tendrá que otorgar importantes concesiones de cara a una nueva ronda de negociaciones, y un campanazo de alerta a la dirigencia palestina, en aras de retomar la agenda de negociaciones ante una realidad en el terreno cada vez más desfavorable para sus intereses. 

*Ph.D en Seguridad Internacional, profesor del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de Uninorte y autor del libro ‘Estado Islámico: Una amenaza a la seguridad internacional’.

Abas rehusa recibir a Pence

El presidente palestino Mahmud Abas rehusó reunirse próximamente con el vicepresidente estadounidense Mike Pence. Majdi al Jalidi, consejero diplomático de Abas, dijo a la AFP que “no habrá encuentro con el vicepresidente”, durante la visita de Pence a la región a mediados de este mes. También el papa Tawadros II de la iglesia copta ortodoxa de Egipto anuló un encuentro con Pence,

Crítica a la UE

El presidente checo, Milos Zeman, acusó a los países de la Unión Europea de ser “cobardes” en su respuesta al reconocimiento, por parte de Estados Unidos, de Jerusalén como capital de Israel. 

Los países de “la Unión Europea, cobardes, están haciendo todo lo posible para que una corriente terrorista propalestina supere a un movimiento proisraelí”, dijo Zeman, que se califica él mismo como defensor de Israel.

Mueren Dos palestinos

Dos palestinos murieron ayer en un ataque aéreo israelí contra un objetivo de Hamás en el centro de la Franja de Gaza, indicó un responsable de seguridad del movimiento islamista. El viernes, ataques israelíes causaron al menos 14 heridos en el enclave. En la barrera en la frontera con la franja de Gaza, ese mismo día murieron además dos palestinos en enfrentamientos con las fuerzas israelíes, durante el “Día de la Ira” . En un comunicado, el ejército israelí afirmó haber efectuado el sábado de madrugada varios bombardeos en la Franja de Gaza en represalia por los cohetes disparados la víspera desde ese territorio.

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