Según las mismas fuentes, uno de los niños murió por asfixia y el otro por arma de fuego, mientras que el abuelo se quitó la vida también con el arma. El hombre, que se había atrincherado la noche anterior en el interior de su casa con una escopeta, con la que realizó dos disparos al aire desde una ventana del domicilio, se quitó la vida justo cuando los agentes de la Unidad Especial de Intervención (UEI) de la Guardia Civil accedieron a la casa. En ese momento, los agentes hallaron en dos habitaciones distintas los cuerpos sin vida de los menores: uno con heridas de arma de fuego y el otro sin ningún tipo de heridas, según el delegado, quien señaló que la autopsia determinará las causas y horas exactas de los fallecimientos, aunque fuentes de la Guardia Civil indicaron a EFE que los investigadores trabajan con la hipótesis de que se produjeron horas antes del hallazgo. Todo comenzó la tarde de ayer domingo en el domicilio del hombre atrincherado, cuando los vecinos observaron una discusión de éste con su yerno y padre de los menores, que también se hallaban en la vivienda. El hombre exhibió un arma, su yerno abandonó el domicilio, y los vecinos, que escucharon 'la situación de conflicto' entre ambos, alertaron al servicio de emergencias 112, que avisó a la Guardia Civil.