Desde los años noventa, la educación dejó atrás la memorización para centrarse en el desarrollo de habilidades y el análisis propio del estudiante. “Pasamos de aprender repitiendo a aprender pensando”, explica Harry Manuel Donado Barrios, asesor escolar del Colegio Americano. Este cambio redefinió también el rol del maestro, que dejó de ser el portador absoluto del conocimiento para convertirse en acompañante y guía.
Las brechas en el uso de herramientas digitales y en el acompañamiento familiar aumentaron la sobreexposición a estímulos y la dificultad para regular emociones. Como lo han señalado autores como Bandura, Vygotsky y Bruner, los estudiantes solo logran aprender y autorregularse en entornos emocionalmente seguros. Sin embargo, la salud emocional sigue siendo una de las dimensiones menos visibilizadas del sistema educativo. “Los estudiantes no llegan con la mente en blanco; traen consigo la carga de sus realidades familiares, y muchas veces el aula es el único lugar donde un adulto nota que algo no anda bien”, afirma Donado.
Con esta mirada, en 2019 el colegio creó Ser Bien Estar, un programa que institucionaliza el bienestar a través del acompañamiento emocional, la vivencia espiritual y el fortalecimiento del personal. No se basa en talleres aislados, sino en una estructura transversal que articula Talento Humano, Capellanía y Asesoría Escolar para prevenir, orientar y desarrollar habilidades socioemocionales de manera continua. En palabras de Freire, “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción”.
El modelo reconoce que la formación va más allá del aula. Deportes, artes, música, clubes académicos, liderazgo, voluntariado y actividades espirituales amplían el mundo emocional de los estudiantes y fortalecen competencias como la disciplina, la empatía, la creatividad y el trabajo en equipo.
Para Donado, el gran reto de la educación actual no es producir más teorías, sino construir instituciones coherentes donde la educación emocional sea parte natural del proceso formativo, con familias aliadas y docentes acompañados. “El bienestar emocional no es ausencia de problemas, sino presencia de herramientas para enfrentarlos”, recuerda citando a Ellis.


