Un penalti transformado por Artem Dzyuba, a cinco minutos del final, dio al Zenit de San Petersburgo el triunfo 1-0 ante el Khimki, y su cuarto título de la Copa de Rusia, que se añade al de la Liga conseguido semanas atrás.
Con el cartagenero Wílmar Barrios en la titular, Zenit levantó de nuevo este trofeo, que en medio de la celebración se quebró. Cuando el capitán, el serbio Branislav Ivanovic, lo puso en el suelo después de levantarlo, la parte superior de la copa se arruinó, generando carcajadas y sonrojos.
El Zenit de Sergei Semak recuperó el dominio en una competición que se le resistía desde el 2016, cuando obtuvo su último trofeo.
Tuvo dificultades el conjunto de San Petersburgo en el choque disputado en el Ekaterimburgo Arena ante un rival que buscaba su primer título.
El Khimki, que sólo había disputado una final copera, en el 2005 cuando perdió con el CSKA Moscú, mantuvo su garra hasta el final. Hasta que una falta dentro del área de Evgenij Gapon al brasileño Malcom propició el penalti que transformó Dzyuba y dio el éxito al Zenit.



























