El Heraldo
Opinión

La fábula del garaje

Han pasado algunos años y el horizonte hidrosanitario del sistema de acueducto y alcantarillado de esta comarca está causando grave desequilibrio y contaminación ambiental. La cuenca del imponente riachuelo está en peligro y los derechos ambientales de los moradores, que son derechos fundamentales en salud, están siendo vulnerados. ¡Sin techo su garaje del bienestar ambiental!

Érase una vez en el 2014, en un terruño llamado Los Mochuelos ocurrió algo curioso. Un administrador arrendó una casa y su garaje doble. El inquilino interesado tenía dos carros. Él y su señora quedaron tranquilos pues el garaje era suficiente para proteger los dos coches en ese momento tenían. Eso sí, existía un compromiso por parte del administrador: adecuar los otros garajes aledaños y descubiertos, para que los carros de los hijos, en un futuro cercano, pudiesen estar bajo protección.

El hijo mayor terminó bachillerato e ingresó a la universidad. Le regaló un carrito de segunda, pero a pesar de las promesas, no hubo techo para el nuevo vehículo. El carro durmió a la intemperie desde ese momento y sufrió las consecuencias   del clima, las lluvias y hasta los robos. Se deterioró muy rápido. La vida no se detuvo en esa vereda. La segunda hija finalizó su educación media y su padre hizo, para ser justos, lo mismo. Un carrito de segunda y ya fueron 4 los carros del inquilino. No se cumplió lo pactado y no pudieron guardar los dos automóviles de los hijos. Al aire libre les tocó a los muchachos.

Los que estaban bajo techo se conservaron bien. Los que durmieron a la intemperie sufrieron desgaste por las inclemencias meteorológicas. Que grave fue estar expuesto al medio ambiente. Se deterioraron muy rápido, su pintura palideció por el sol y las heces de las aves la mancharon. El motor encendido contaminaba el entorno. Tenía un olor particular que recordaba caucho quemado o fecal de indigestión.

Los moradores de Los Mochuelos han convivido resignados a la fábula del garaje. No se han dado cuenta de las contaminaciones que expelen los dos carros por fuera de los garajes, se han familiarizado con sus pestilencias y pasivos confían que ellos no se enfermaran.

Faltando un día para que finalizara el año 2014, en forma apresurada se le prorrogó al constructor de los garajes su licencia. El administrador que ya se le vencía el periodo le pareció corto los 6 años que faltaban para vencer el convenio y lo extendió hasta el 2030. Nadie sabe los argumentos o las razones de peso. Pero en Los Mochuelos estas cosas no se discuten o se cuestionan…se toleran, se negocian y se aceptan.

Han pasado algunos años y el horizonte hidrosanitario del sistema de acueducto y alcantarillado de esta comarca está causando grave desequilibrio y contaminación ambiental. La cuenca del imponente riachuelo está en peligro y los derechos ambientales de los moradores, que son derechos fundamentales en salud, están siendo vulnerados. ¡Sin techo su garaje del bienestar ambiental!

El agua potable de Los Mochuelos viene de dos fuentes: las plantas de “Loma Baja” atiende el suroriental para 250 mil abonados del pueblo. La otra cerca de El Cacique, Los Camaleones, cubre la demanda oriental para el 30 %. Señalamos también la de los Cencerros que le da 10% al resto de la población. Estos son los dos garajes con techo. El manejo de las aguas residuales es más complicado. Hay una planta vieja de tratamiento de aguas residuales con 4 lagunas facultativas que tienen 34 años y que hoy calculan los expertos un déficit operativo de 110 litros por segundos. Pero el río divisorio de Los Mochuelos recibe el déficit y le vacían sin escrúpulos el 80% de la carga (35000 metros cúbicos por día). Hay dos vertimientos que van hacia el río y se supone que son aguas tratadas, Pero queda un excedente que los números no explican. Son los dos carros del inquilino sin garaje que han sido víctimas de las inclemencias y de los excrementos de los pájaros.

Vienen los meses de lluvia y Los Mochuelos repetirá la historia de todos los años. Su sistema de alcantarillado es solo para aguas residuales y no tiene capacidad para drenar el agua de los techos y patios de los inmuebles y mucho menos para limpiar las calles inundadas ante la ausencia del drenaje pluvial. En el caso de la fábula de los dos garajes, cuando llega de improviso el cuñado de visita con su vehículo. Le toca dejarlo a la intemperie y sufrirá en estos meses lluviosos la consecuencia de la exposición. Las vías vehiculares son receptoras de las corrientes y los canales existentes. Viejos y obsoletos son insuficientes. Los Mochuelos dan ganas de llorar.

Moraleja: Mosaico de cuestionamientos: ¿porque no se habilitaron el techo de los otros dos garajes. (tratamiento de aguas residuales)? ¿Cómo se hace renovación de los permisos de construcción cuando no existe el equilibrio entre el suministro del agua potable y el tratamiento adecuado de las aguas residuales? ¿Por qué una concesión que faltaba 6 años para su finalización es extendida 10 años más con tantas inconsistencias? La tasa de natalidad en Los Mochuelos debe ser única. ¿Los abonados no han crecido?

Afortunadamente para Los Mochuelos, el barrio donde está la casa de los garajes tiene un sistema de seguridad que ha alertado sobre este incumplimiento. Son múltiples los autos de los vigilantes y próximamente el capitán encargado, quien debe tomar cartas en el asunto, se pronunciará sobre este tema de derechos humanos. Lo malo es que el celador del inmueble no ha dicho una sola palabra y me cuentan que anda distraído cazando pájaros pues piensa que estos son los causantes del problema.

Mientras los moradores de Los Mochuelos observan pasivos sus calles inundadas, sus alcantarillas rebosando y el desfile de balleneras cargadas de E. Coli en el río que suplica: compasión. No tengo presente si en esta comarca existe una estación encargada de cuidar los derechos ambientales. Me dicen que está de espalda al río y a la realidad. Su ineficacia hace parte del espectro autista Asperger y comparte síntomas con las dependencias de salud.

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