Tengo entendido que en marzo habrá nuevo o nueva gerente en la Triple A. Hay mucha expectativa en torno a esto.
Como se sabe, la empresa fue asumida por el Estado a través de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) en medio de los escándalos de corrupción en la española Canal de Isabel II y su brazo colombiano Inassa.
En ese contexto, se produjo también la estrepitosa salida del gerente Ramón Navarro Pereira, quien, al momento de su captura, se declaró culpable de un robo de unos $27.000 millones. En reemplazo de Navarro fue nombrado el ingeniero electrónico Guillermo Peña Bernal. El 2 de enero, él dejó el cargo en circunstancias un poco extrañas porque su gestión, supuestamente, saneó la deuda de la Triple A con los bancos y dejó en 2020 unas utilidades de $92.000 millones.
¿Quién va a ser el o la gerente titular de la Triple A? Suenan varios nombres, que, según se ha sabido, están siendo evaluados por una de esas firmas especializadas que llaman “cazatalentos”. En el sonajero están Álvaro Osorio Carbonell, Ricardo Restrepo Roca, Karen Abudinen Abuchaibe, Ana María Aljure Reales y Ramón Hemer Redondo.
Al ingeniero civil Hemer no lo conozco personalmente, pero me han asegurado que es el más capacitado para el puesto. Ha estado vinculado a la Triple A durante un largo ejercicio técnico y profesional y la conoce muy bien.
No me atrevo a descalificar, desde luego, a los otros postulados. Pero no acreditan la misma trayectoria de Hemer en el manejo de una empresa de acueducto, alcantarillado y aseo.
Osorio fue gerente del Transmetro y está, creo, por los 76 años de edad. Restrepo fue también gerente de Transmetro y del Área Metropolitana. Abudinen, la actual ministra de las TIC, pensaría que está muy contenta en su responsabilidad actual y no la imagino en la Triple A. Y Aljure es experimentada, pero en contratación. Atractiva y esmeradamente delgada, es una ágil ejecutiva capaz de atender una reunión transcendental mientras realiza la misa diaria del maquillaje.
De modo que las cosas deberían apuntar hacia el ingeniero Hemer. Pero hay que considerar una variable muy influyente: los poderosos apetitos que están detrás de un negocio como la Triple A. Esto me hace sospechar que lo de Hemer no tiene el merecido ambiente meritocrático. Esperemos a ver qué decide la junta directiva de la empresa. En unos días sabremos qué se impuso: si la meritocracia o las influencias políticas. En caso de prevalecer lo último, tendremos una nueva razón para confirmar que la meritocracia es una comedia.
Pero el nombre de quien ocupe la codiciada gerencia de la Triple A no es lo único importante. También lo son: las altas tarifas que lesionan a los usuarios, los molestosos parpadeos del servicio de agua en amplios sectores, la fastidiosa deficiencia del aseo y el hecho de que el Distrito no haya podido recuperar la mayoría accionaria en la empresa.
@HoracioBrieva








