P.: ¿Desde cuándo el verbo tirar tiene sentido sexual? Chuchi Gallardo, B/quilla.

R.: Tirar es voz polisémica o de numerosos significados. En una de sus acepciones, el Diccionario da la lengua española (DLE) dice que es vulgarismo o término coloquial, con el sentido de “poseer sexualmente a alguien”; la Fundación del Español Urgente agrega que también es, simplemente, “realizar el coito”. En la edición de 1955 del Diccionario enciclopédico Salvat, que recoge normas de la Academia vigentes en ese momento, esta acepción no existe, ni aparece en otros diccionarios, etimológicos o de regionalismos, por lo que se especula que el sentido sexual atribuido es reciente, sobre todo cuando solo fue introducido en el DLE en la edición del 2001. Sin embargo, esto lo desvirtuaría el hecho de su uso extendido en el ámbito hispánico, pues sabemos que la aceptación y difusión de una palabra nueva toma buen tiempo.

P.: En un diario venezolano leí: “… las miradas extranjeras oteaban el panorama doméstico”. ¿Se puede otear un panorama doméstico? Alberto Acosta, B/quilla 

R.: Hay evidencia escrita de que el verbo otear ya se usaba en 1251 con el alcance de ‘mirar desde lo alto’. Con el tiempo sumó nuevos significados, como ‘mirar desde lejos’, ‘acechar, espiar, escrutar, inspeccionar’… En el sentido que usted leyó, otear el panorama es mirar con cuidado la situación venezolana, analizarla, escudriñarla, lo que es posible, así como también es posible otear una idea o un pensamiento ajenos, una decisión gubernamental, una escena política…

P.: ¿El término ‘naíf’ puede emplearse para designar cierto tipo de música? Hugo Camargo De Arco, B/quilla

R.: Lo naíf (del francés naïf, ingenuo) no es una corriente surgida en determinado momento para aglutinar a hacedores de arte en torno a una idea, como pasó con el surrealismo o el dadaísmo, sino algo así como un concepto plástico al que en el curso del tiempo se le han ido sumando nombres. Engloba a artistas espontáneos, sin formación académica y al margen de la tradición, que producen dibujos minuciosos, cándidos, de colores exuberantes, sin respeto por la perspectiva o por otras normas pictóricas. El primer naíf reconocido como artista fue el francés Henri ‘el Aduanero’ Rousseau, y en Colombia el más grande ha sido Noé León. Si bien en sentido estricto lo naíf se refiere a pintura en cuanto a técnica y a forma de presentación, hablar de música naíf no es desatinado, puesto que en piezas musicales pueden darse tratamientos simplificados, populares o juguetones. Ejemplos de música clásica ingenua serían El carnaval de los animales, de Saint-Saëns, o Pedro y el lobo, de Prokofiev; asimismo, existe la música independiente o indie, a veces llamada naíf, con nuevas ideas y una armonía distinta. Hoy naíf tiene múltiples usos, entre ellos el de ‘ingenuo, inocente’, que la edición del DLE del 2014 registra. Por eso, también se habla de conducta naíf, moda naíf y cine naíf.

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