P.: ¿Ha habido alguna dictadora jefa de gobierno de su país? A. Maestre, B/quilla
R.: Más allá de su popularidad, Indira Gandhi, en la India, tuvo visos de dictadora. El hecho de ser hija de Jawāharlāl Nehru, primer ministro desde la independencia del país en 1947 hasta su muerte en 1964, le facilitó el acceso al poder, que, se dice, manejó con su hijo Rajiv, todo lo cual se traduce como nepotismo. Autoritaria, gobernó por decreto durante dos años; apresó a sus enemigos políticos; hubo censura a los medios, y cambió la Constitución para quedar exenta en un proceso por fraude electoral. Catalina la Grande, de Rusia, monarca absoluta en el siglo XVIII, de compleja personalidad y déspota con su pueblo, ha sido considerada dictadora pese a que hizo reformas justas, limitó los privilegios de la Iglesia Ortodoxa, anexó territorios e impulsó el arte. Entre las mujeres que promovieron acciones dictatoriales a la sombra de sus maridos en el poder, recordemos a Elena Ceaușescu, viceprimera ministra durante el gobierno del “Conductor” Nicolae Ceaușescu; Jian Qing, la sinuosa viuda de Mao, y, en Filipinas, Imelda Marcos, la frívola y todopoderosa mujer del autócrata Ferdinand Marcos.
P.: ¿Por qué el catolicismo desdice del placer, sobre todo del sexual? Star, B/quilla
R.: Sin entrar en honduras metafísicas, el placer se define como una sensación grata, muchas veces no efímera, que, al satisfacer un deseo, contribuye al logro de momentos felices. Se alcanza al dormir, beber, comer, hacer deporte, adquirir conocimientos, admirar la belleza, hacer el amor…, lo que implica que puede ser físico, estético, intelectual o psíquico. Para Platón, este último era el principal, pues incluía imaginación, fantasía, humor, buenos recuerdos, solaz en el arte o en su creación… Epicuro sostuvo que “el placer supremo es obtener lo que se anhela”, pero con moderación y unido al bien. Cuando llegó el cristianismo todo se derrumbó porque, entonces, si bien la felicidad era factible también era limitada, pues se nace con el pecado original generado por la búsqueda ancestral del placer; incluso, Tomás de Aquino planteó que la felicidad plena era espiritual y que solo se conseguía en la otra vida. Religiosos de ayer, de distintos pelambres, le hicieron eco, y los de hoy lo siguen haciendo sin considerar que es un supuesto que va contra Natura.
P.: ¿Cuál es la diferencia entre las interjecciones hala y ala. Noel Berdugo, B/quilla
R.: La Fundación del Español Urgente dice: “Las interjecciones ala y hala, se emplean para infundir aliento, meter prisa, mostrar sorpresa, llamar o denotar la persistencia en una marcha (la última repetida: ‘hala, hala’). Además, ala se usa en [ciertas áreas del interior de] Colombia como interjección para [saludar,] dirigirse cariñosamente a alguien o reclamar su atención”. (Recordemos que “Hala, hala, Madrid” es un popular estribillo que se corea en el estadio Santiago Bernabéu para animar al Real Madrid).
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