El Heraldo
Opinión

Setenta veces siete

El martes pasado empezó a regir la cadena perpetua para violadores y asesinos de niños en Colombia, una luz al final del túnel para la niñez del país que es maltratada de la peor forma, y para todo aquel que sufre a su lado las secuelas psicológicas y emocionales que ese horrible crimen deja.

La llamaré Amelia. Hace unos años, estando en la universidad en una clase de crónica, invité a mis estudiantes a redactar en una cuartilla la historia más impactante de la que tuvieran memoria en sus vidas. El ejercicio consistía en describir espacios, personas, momentos, olores, entre tantas otras cosas que se pueden percibir a partir de los sentidos y que enriquecen la narración, en especial la de ese género periodístico que hizo grande a McCausland o que, más bien, McCausland engrandeció. A pocos minutos de haber iniciado la actividad, Amelia me llamó. Y, casi de inmediato, noté en sus ojos el rastro de una tragedia.

Después de contarme, con algo más que un nudo en la garganta, cuál era esa vivencia que la había marcado “para siempre”, mi corazón se llenó de la impotencia y la tristeza que de seguro han de sentir quienes, como ella, han sido víctimas de una violación. La primera vez que fue abusada por su padrastro ocurrió a sus siete años, y tuvieron que pasar siete años después de eso para que ella hablara; es decir que, hasta ese entonces, Amelia vivió la mitad de su vida cargando un peso que nadie debería cargar, y menos si se trata de quien es apenas un/a niño/a.

El martes pasado empezó a regir la cadena perpetua para violadores y asesinos de niños en Colombia, una luz al final del túnel para la niñez del país que es maltratada de la peor forma, y para todo aquel que sufre a su lado las secuelas psicológicas y emocionales que ese horrible crimen deja. Ser niño es, sin temor a equivocarme, empezar a vivir. ¿Se han preguntado alguna vez cómo habría sido su inicio en la vida con una o más violaciones encima? El relato de Amelia, ese que ella no sabía cómo plasmar en una simple cuartilla, fue para mí una respuesta.

La de Amelia, la de los 21 niños violados en un jardín infantil de Medellín, y la de la niña embera que fue abusada hace un año por siete soldados del Ejército Nacional, entre tantas y tantas otras, son historias que vale la pena contar para que nunca, jamás, vuelvan a suceder. Habrán notado cómo el ‘siete’ aparece, casi de forma misteriosa, en este texto… El número mágico. El de las maravillas del mundo. El de los días de la semana. El mismo que enumera los pecados capitales.

La Biblia cita ese número con frecuencia e invita a que perdonemos “hasta setenta veces siete” a quienes pequen contra nosotros. Pero, ¿hasta qué punto la violación de un niño es perdonable? Me limitaré a decir que ello puede, por poco, estropear el desarrollo de la vida de un ser humano, y que, si a Dios le alcanza el corazón para perdonar ese atroz delito, a nosotros en la tierra no nos debe faltar el coraje para condenarlo.      

Reciban o no el castigo merecido los victimarios, las víctimas igual sufren. Que no sea solo la cadena perpetua la bandera de batalla contra este horrible flagelo en Colombia. Que sea una educación consciente la que los padres ofrezcan a sus hijos, mostrándoles tanto sus derechos como sus deberes en la sociedad, y esto último incluye el no violar ni matar a nadie cuando sean grandes. 

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Más Columnas de Opinión

El Heraldo
Hernando Baquero Latorre

Libertad

En la última semana muchos columnistas nacionales e internacionales se han ocupado de llamarnos a reflexionar acerca de la posibilidad de hacer obligatoria la vacunación contra la covid-19 en nuestros países.

Dos de ellos, el Premio N

Leer
El Heraldo
Kelina Puche

Así avanza la economía local

En las calles se vive un nuevo ambiente y una revisión por lo que acontece en nuestros principales renglones económicos permiten ratificar que vamos en un tren que no para nadie.

Por el sector industrial, el departa

Leer
El Heraldo
Néstor Rosanía

Día Mundial de la Paz

El pasado 21 de septiembre se celebró el Día Mundial de la Paz declarado por la Organización de Naciones Unidas, este día tiene como objetivo que exista un cese al fuego por 24 horas en todo el planeta, y que este cese al fuego permita hacer u

Leer
Ver más Columnas de Opinión
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1. Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2. Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3. EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4. Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.