Es bastante difícil escribir sobre el fallecimiento de amigos verdaderos en las últimas semanas, en orden de fechas de sus partidas, cuando precisamente eran los finales de año y comienzo del nuevo. Días que se envuelven siempre en el calor de la alegría y la familiaridad y es difícil poner letras en una columna escrita por quien siempre se ha manifestado estructuralmente como alérgico a la adulación, la lisonja, el elogio, pero estos tres amigos entrañables fueron tanto para esta pluma que hoy les rindo un pequeño homenaje diciéndoles gracias por haberme privilegiado con su amistad.
Femando era la piedra de la Justicia. Recto,impasible en el veredicto. Fernando González De Sola además de caballero intelectual estudioso de la idiosincrasia humana, sumó a la estirpe de sus orígenes la enorme virtud de la discreción y la humildad, cualidades tan poco usuales hoy día. Fue tan auténtico e íntegro que buscó la paz espiritual toda su vida antes de dejarse llevar por los arrebatos que trae la ligereza irresponsable de los seres humanos.
Roberto Gerlein Echeverría pudo llegar a ser Presidente de Colombia si hubiese querido y acertado en el enfoque político en el momento oportuno en el lugar oportuno y en las circunstancias electorales oportunas. Tuvo la inteligencia de entender que en la política se es amado o se es odiado en una gran mayoría de las veces. Pero también tuvo la templanza para corresponder con infinita generosidad a sus seguidores y perdonar a sus detractores. Cometió errores y quien no lo hace en ese mundo de tinieblas de la política. Como dijo Kennedy "Quien no se deja odiar y querer en el trajinar político no sabe caminar en ese destino”. Conocí a Roberto en cientos de casos de ayuda a la pobreza. Cometió errores si, se equivocó muchas veces también, pero fue más grande su nobleza con los afligidos y su responsabilidades de hombre luchador por su patria.
Rodolfo Zambrano Moreno se fue dejando detrás su estela del hombre, probo, sincero, amigo al máximo, culto, metido en sus libros hasta el exceso, cívico tenaz, banquero hasta en los huesos y sobre todo, por encima de todo y antes que todo, la esencia de la moral y la ética que son cualidades tan olvidadas en la Colombia que nos ha tocado enfrentar. Con este amigo tan entrañable libramos muchas batallas juntos, siempre intentando acercarnos a esas necesidades humanas que a nadie se le cuentan o relatan pero que nos parten el alma en la intimidad de los silencios. Nos entendimos cientos de veces en lo que podíamos ayudar, apoyar y en lo que teníamos que distanciarnos porque sencillamente no era de nuestra aceptación ideológica o de adaptación íntegra de valores humanos.
En el tránsito de la vida unos se nos adelantan y otros seguiremos en la fila pero ese espejo de los que ya partieron tiene que seguir guiándonos. Ellos hicieron patria, estos tres amigos son de la estructura de varones genéricamente que construyen a un país, que no se quedan estáticos o inútiles, que aportan, que están y estuvieron siempre listos a contestar presente cuando los llama el servicios en cualquiera actividad. Estos tres amigos ayudaron muchísimo a formar la historia de nuestra comunidad por ello la memoria de miles de personas los llevaran siempre en el corazón.







