El pasado 23 de mayo de 2026 se rindió especial homenaje al cantautor Rubén Blades al invitarlo a depositar sus maracas salseras en lo que se conoce como la Caja de las Letras del Instituto Cervantes en Madrid, en el marco del festival Centroamérica Cuenta. Es una antigua cámara acorazada que guarda bajo llave un número considerable de legados y objetos personales que han ido depositando desde 2007 personajes de la cultura en español, nombres reconocidos de la literatura, la música, el cine, el teatro, la danza, la ciencia, de los países hispanoparlantes. Hay unas 1.800 cajas de seguridad.

Puede sonar extraño que de un músico de la talla de Rubén Blades se guarde este tipo de objeto como un reconocimiento a su rol como cantautor, pero se entiende el sentido cuando se compara, por ejemplo, con la caja que contiene tierra de la casa natal de Gabriel García Márquez.

No es necesario ponderar las cualidades de Rubén Blades como escritor, compositor y músico, pero sí resaltar el detalle de la bandera panameña en las maracas, simbolismo que lo acompaña en sus conciertos como carta de presentación en el escenario y que debió representar para los miembros de esta caja de la cultura que escogen los legados el motivo para invitarlo a guardar sus maracas para la posteridad.

Clasificación de la maraca: instrumento de percusión de la familia de los idiófonos que producen sonido por la vibración de su propio cuerpo al chocar con las semillas de su interior.

Un buen cantante de salsa debe ser buen maraquero, para vacilarse temas como Buscando guayaba en un solo de boca Afinación, quinquín concón, cuando la orquesta baja la intensidad y él se queda con la cáscara del timbal y sus maracas mientras imita unas cuerdas de guitarra en una especie de scat como en el jazz.

Gran honor para los países donde se habla español, en este caso Centroamérica por la procedencia del maraquero en el festival de este año dedicado a esta región del mundo que ha parido cualquier cantidad de hacedores de la cultura en sus múltiples manifestaciones.

Todo este rollo de las maracas de Rubén me lleva a resolver un rollo personal, ya que me tocó dejar de sonar las congas porque tengo un túnel carpiano en la mano derecha y en ambas una especie de artritis mecánica producto de estar entre ocho y diez horas de lunes a sábado frente a un teclado en el que escribo únicamente con los índices de cada mano, lo que me produce dolor en las noches, que bien pudiera superar si tuviera tiempo para ir a las clases de piano que no he podido empezar.

Busca la conciencia latino, no la dejes que se te duerma, no la dejes que muera.

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