Oí que Tarzán de los monos, de Edgar Rice Burroughs, era un plagio, advertido por el plagiado… Édgar Correa Fajardo, Nobsa, Boyacá
La idea del plagio se ha revaluado, y hoy solo tiene el sentido de tomar un escrito o un discurso de otro y decir que es propio. Fue lo que hizo Melania Trump cuando leyó el mismo discurso que tiempo atrás había leído Michelle Obama. También es muy conocido el caso de Shakespeare y de otros escritores de nivel, que no es que hubieran plagiado (o, en sentido estricto, robado), sino que tomaron unas obras, se fijaron en las historias que más les atraían y las adaptaron a su estilo, entre otras cosas porque en esa época no existían los derechos de autor como los conocemos hoy. En el Renacimiento y en los siglos 16 y 17, para cualquier gran autor era más importante la destreza poética y las calidades o defectos de los protagonistas que lucir original. Entre las obras de Shakespeare en esa condición, están Romeo y Julieta, La comedia de los errores, Otelo, Hamlet… En cuanto a Edgar Rice Burroughs, el que lo señaló como plagiario fue Rudyard Kipling, el primer británico y el más joven ganador del premio Nobel de literatura, que recibió en 1907, a los 42 años. En su Autobiografía. Escenas de mi vida, dice Kipling: “Mi Libro de la selva tuvo multitud de imitadores. Pero el genio de todos fue uno que escribió la serie titulada Tarzán de los monos. La leí, aunque lamento no haberla visto en cine, donde Tarzán ruge con más éxito. El autor ha descompuesto mi Libro de la selva y ha hecho improvisaciones sobre su motivo,y estoy seguro de que se ha divertido mucho con eso. Dicen que declaró que quería descubrir cómo hacer un libro malo, y sacarle todo el provecho posible”.
En prensa e informes corporativos sigue el empleo del horrendo ‘y/o’. Marta C. Pabón, B/quilla
La fórmula ‘y/o’ es un calco del inglés and/or, por lo que es inconveniente incluirla en un texto español, ya que eso indica maltrato y desconocimiento de nuestro idioma. Con este vicio importado se intenta dar precisión a una frase, olvidando el dicho “no aclare, que oscurece”. La conjunción ‘y’ es incluyente, es decir que suma (whisky y coñac), y la conjunción ‘o’ puede ser incluyente o excluyente o mostrar la posibilidad de dos opciones (whisky o coñac). Así, si en un aviso leemos: “Buscamos docentes de química y/o física”, es obvio que ese ‘y/o’ debe ser una simple ‘o’ porque, como acabamos de ver, esta puede ser incluyente, y, por eso, si leemos “buscamos docentes de química o física” no están excluidos quienes dominen ambas materias.
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