Hay triunfos que pesan un Potosí como suele decir Ricardo Ordoñez. Ciertamente se ganan los mismos tres puntos pero impactan tanto que parecieran seis. Las dos victorias sucesivas del Junior de Barranquilla sobre Bucaramanga 2x0 e Internacional de Bogotá 1x0 son el ejemplo de lo que les estoy comentando.

Antes del juego con los búcaros, Junior estaba ubicado en la 9ª posición de la tabla. Ahora, después del partido con los bogotanos, el equipo barranquillo es tercero.

Sumó tres y saltó al 5º, sumó tres más como visitante y saltó al 3º.

Junior venía de un mal momento. Había perdido dos partidos de tres con goleada dolorosa 4x0 con Nacional en casa y caída 2x0 con Medellín visitante.

En la Liga 2025-2, Junior llegó a perder tres de cinco partidos ante Tolima, América y Santa Fe y esa vez hubo reunión con el Profe Arias. Sin embargo, posterior a ello, Junior sólo perdió un partido de diez y fue ante el Medellín en el último juego de la semifinal que Junior ya había ganado. Y después arrasó con Tolima en los dos juegos de la final.

Esta vez, con buen juicio, los señores Char concluyeron que el problema del momento no era el Profe Arias sino el nivel de los jugadores y Fuad Char fue al hotel de concentración y les habló a quienes entran al terreno de juego. Una clásica pateada de balde cuyos resultados saltan a la vista.

Las pequeñas cosas que se van volviendo grandes a punta de repetirse, se han visto. Dos victorias consecutivas, tres goles a favor, 0 goles en contra con un Mauro Silveira inmenso y salvador, subió seis puestos en las posiciones, Luis Fernando Muriel volvió a marcar, el equipo acumula 25 puntos y necesita ahora 6 para certificar su acceso a la semifinal.

Restan jugadores por salir del Departamento Médico (Celis, Chará, Paiva, Pestaña y pendientes de Rivas y Monzón) y Junior estará listo, también, para comenzar a competir en Copa Libertadores.

Y todo comenzó con “la visita de Fuad Char”, Es que las pateadas de balde son efectivas…