¿Qué tienen en común el cinturón del cobre en Zambia, Yorkshire en Inglaterra y la región Caribe colombiana? Que son los ejemplos escogidos como regiones pobres en países donde hay otras regiones ricas en un reciente libro titulado Rezagados. Una nueva economía para lugares abandonados.
Su autor es Paul Collier, profesor de economía y políticas públicas en la Universidad de Oxford, ex director del Grupo de Investigación sobre Desarrollo del Banco Mundial y miembro de una exclusiva lista de influyentes pensadores globales.
La principal sospechosa como causa común del rezago es la altísima desigualdad en poder político de esas regiones respecto al centro del país.
Según Collier “el Ministerio de Hacienda británico es, entre los países desarrollados, excepcionalmente poderoso frente a los gobiernos locales y sus políticas han tenido el predecible efecto de que las provincias inglesas y galesas se hayan rezagado de Londres”.
Cuenta que mientras el “Tesorero de su Majestad” recortaba inversiones de un programa de convergencia regional del Ministerio del Interior, aprobó sobrecostos de 5.000 millones de libras en una flamante línea del Metro de Londres. Imposible al leerlo no recordar que hace ocho años en la antesala del Congreso Nacional de Camacol en Cartagena el gobernador del Atlántico, el Director Nacional y el Regional de la CCI y otros representantes gremiales de Atlántico y Bolívar intentamos conseguir el compromiso de financiación de $2 billones para el proyecto del Canal del Dique con el Minhacienda del momento, M. Cárdenas.
Este rehusó hacerlo y, a renglón seguido, en su discurso de clausura del mencionado congreso anunció $13 billones para el metro de Bogotá y $4 billones más para el tren de cercanías de la Sabana. Seguro que para Collier el paralelo anecdótico no es pura coincidencia; oigámoslo:
“La divergencia puede tener muchos orígenes, pero ha persistido debido a una falla moral dentro de las comunidades exitosas.
La vida en éstas ha llegado a ser tan desentendida de las regiones rezagadas que la mayoría de sus habitantes no son conscientes de cuán amplia es su desigualdad con ellas.
Quienes viven en las regiones del norte de Inglaterra y otras regiones abandonadas se comportan políticamente como los votantes desesperanzados de la región Caribe colombiana y, en esta década, la negligencia desdeñosa de las regiones exitosas arriesga volcar el balance electoral en el desastre”. No lo hubiera podido decir mejor. Estamos advertidos. Continuará.
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