Salir a caminar por las calles de Barranquilla o montar bicicleta de forma segura no es una tarea fácil para quienes sin prevención o aún guardando toda la precaución posible intentan ‘surfear’ las olas de la movilidad que nos ofrece la ciudad.
Decimos surfear como una metáfora porque ni siquiera es posible andar tranquilo en los andenes. Lo que se hace es sortear toda clase de obstáculos y peligros por cuenta de aquellos que sobre una moto o sobre una cicla se creen los dueños de la superficie y a toda velocidad, como si fuera carretera, también se apoderan de los espacios públicos para esquivar los trancones de las horas pico.
Y es que infortunadamente, a pesar de los esfuerzos y de las inversiones, el sistema de transporte público no es aún suficiente para atender la alta demanda de usuarios ni brinda la posibilidad de viajar cómodamente con un solo embarco para trasladarse desde los sitios de residencia a los de trabajo y a las zonas comerciales.
Eso y una serie de factores que confluyen han hecho que cada vez más sean las personas que adquieren un vehículo de dos ruedas para su movilización diaria. Es innegable la explosión de motocicletas rodando por todos los sectores de Barranquilla, el área metropolitana y los municipios del Atlántico.
Este medio de transporte es más económico, más rápido, permite esquivar con mayor facilidad los atascos del tráfico, pero también, y sin duda alguna, es en el que más expuestos quedan sus conductores y parrilleros. Sin contar con que muchos de los motociclistas no acatan las normas, conducen sin luces y sin cascos y chalecos reflectivos que los protejan y los hagan visibles en las vías.
A ese incremento del parque de motos en el departamento atribuye el director del Tránsito del Atlántico el incremento en las cifras de siniestralidad vial, teniendo en cuenta que en este territorio la Agencia Nacional de Seguridad Vial consolidó un reporte de aumento del 17 % en las muertes por accidentes, al pasar de 277 en 2024 a 324 en el 2025.
La cifra que más preocupa es la de Barranquilla, en donde la mortalidad por siniestros viales se disparó un 123 % entre un año y otro, al pasar de 124 en 2024 a 277 en 2025. Y solo en enero de este 2026 el registro da cuenta de un incremento de 20 casos en el Distrito con respecto al mismo mes del año anterior. En total el Atlántico sumó 54 fallecidos.
Del total de muertes que reporta la ANSV, cerca del 50 % son motociclistas en el caso del Atlántico y el 43 % en Barranquilla. Con el 30 %, los peatones aportan el segundo lugar en número de víctimas mortales.
Los registros no pueden ser más elocuentes: quienes andan sobre sus extremidades o quienes sobre dos ruedas se movilizan por la ciudad y el departamento son los más afectados por el tráfico vehicular que se manifiesta sobre las vías y carreteras desordenado, irrespetuoso de las normas e intolerante.
Bien lo aseguró a EL HERALDO el director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en el sentido de que no puede responsabilizar única y exclusivamente a la falta de controles y de presencia institucional estos resultados, que también es importante e imprescindible. Ciertamente no puede haber un agente o policía de tránsito en cada esquina asegurándose de que cada conductor o peatón cumpla las normas y las leyes. Ni más faltaba.
La seguridad vial es responsabilidad de toda la ciudadanía. Nos compete a todos usar las cebras, cruzar las calles en donde corresponde, utilizar los puentes peatonales, no pasarse los semáforos ni volarse las escuadras, conducir a la velocidad permitida, no hablar por celular ni verlo mientras se camina o está al volante, y hacer todo cuanto sea necesario para evitar atropellar o ser atropellado por alguien, o chocar contra otro vehículo, pared, poste o andén.
Los accidentes de tránsito, en su gran mayoría, son evitables. Pensemos que con nuestras acciones ponemos en riesgo no solo nuestras vidas, sino las de otros. Más inteligencia vial de los usuarios, y autoridades no pueden renunciar a buscar más y mejores estrategias para quebrar la curva ascendente de las muertes en accidentes de tránsito.








