Con esta columna presento mi opinión respecto de la candidatura de Roy Barreras, que hace parte del análisis de las candidaturas presidenciales, el cual he venido haciendo de cara a las elecciones del 31 de mayo de 2026.

Una vez más planteo que no me separo de mi modelo matemático y cuantitativo, para elegir el presidente, plasmado en mi más reciente obra: ¿Cómo elegir el presidente correcto y no fallar en el intento? 100 preguntas que debe responder antes de votar.

Objetivamente “hoy jueves 26 de febrero de 2026”, Roy Barreras se constituye en el precandidato presidencial que ha tejido la estrategia electoral que más hace posible la llegada de candidatura alguna a la presidencia de Colombia. Tal tesis la fundamento en las siguientes premisas:

1.- La consulta interpartidista “Frente por la Vida” está diseñada para que Roy Barreras sea ungido como candidato presidencial para la primera vuelta.

2.- El discurso político de campaña de Roy Barreras, centrado en la unión que, apuesta a superar la violencia política de los extremos, responde al hastío de millones de colombianos aburridos con la pelea de perros y gatos, entre los candidatos de izquierda y de derecha, gobierno y oposición.

3.- Roy Barreras es sin duda uno de los precandidatos mas capacitados con el conocimiento necesario de la cosa pública que debe tener un presidente de Colombia.

4.- Roy Barreras es el político más avezado que le da las garantías de gobernabilidad y reparto de poder, tanto a los políticos tradicionales de todos los sectores políticos de derecha e izquierda, como a la gran franja del centro e indecisos.

5.- Roy Barreras entre los candidatos es uno sino el más carismático de los precandidatos, que sin duda cautiva con su discurso a la franja de los indecisos y jóvenes.

6.- Las propuestas de campaña Roy Barrera son más elaboradas, menos histéricas, y lucen posibles debido a que se basan en su amplia experiencia y en pro de la ruptura de la histeria colectiva, que se ha apoderado del gobierno y de la oposición..

Sin embargo, es posible que la fortaleza de Roy Barrera sea su propia debilidad. Su relación partidista cambiante, aunque fortalece su relación con todo el espectro político nacional, representa su propia debilidad en tanto lo presenta como un político camaleónico y oportunista de carrera.

Lo cierto es que Roy Barrera representa en sí mismo la garantía de la gobernabilidad en la que tendrían espacio los de izquierda, centro y derecha, con la posibilidad cierta de atraer votos de los indecisos en una eventual segunda vuelta, lo que traería una “Paz Política” para el país.

Tales circunstancias invitan a respondernos la pregunta ¿Roy Barreras será el palo presidencial?

@orlandocaba