Las películas de Yorgos Lanthimos parten del reconocimiento de lo absurdo que resulta el mundo contemporáneo. Ya sea desde la incomodidad extrema de Dogtooth (2009), donde los hijos de una familia viven aislados de la realidad bajo reglas arbitrarias, o desde el artificio de Poor Things (2023), en la que una mujer adulta explora la sociedad con la mente de un bebé, el cineasta griego aborda las imposiciones sociales con ironía y una mirada crítica profundamente lúcida.

Bugonia, su más reciente producción, vuelve a plantear esa distorsión de la realidad, esta vez a través de una premisa cercana a la ciencia ficción: extraterrestres que intentan comportarse como humanos. El guion, basado en la película surcoreana Save the Green Planet! (2003) de Jang Joon-hwan, sigue a Teddy (Jesse Plemons) y a su primo Don (Aidan Delbis), dos apicultores que comparten una casa caótica, saturada de objetos y recuerdos del pasado.

Teddy está convencido de que la Tierra es controlada por una élite extraterrestre, obsesión que se concentra en Michelle (Emma Stone), directora de una poderosa farmacéutica, elegante y distante, a quien él identifica como parte de esa invasión. A partir de esta idea, la película desarrolla diálogos que abordan tensiones sociales y económicas contemporáneas, así como el miedo ante transformaciones inminentes que parecen escapar a toda lógica.

Lanthimos refuerza la noción de que el caos que rige este universo supera cualquier explicación racional. De allí la proliferación de teorías conspirativas, que no son más que intentos desesperados por ordenar lo incomprensible. Sin embargo, el director juega con esa ambigüedad y sorprende con los giros que toma la trama, desdibujando constantemente los límites entre delirio y verdad.

La construcción de los personajes está cuidadosamente trabajada. Emma Stone, asidua colaboradora del director, ofrece una interpretación precisa y contenida. Plemons, por su parte, encarna con eficacia un estado permanente de ansiedad y paranoia que incomoda al espectador, sin permitirle decidir del todo entre la empatía o el rechazo.

Bugonia no es una película fácil ni la más lograda de Lanthimos, pero lleva con claridad su sello; es una obra honesta, provocadora y visionaria, menos satírica y más dramática que sus anteriores trabajos. Sin concesiones al público, deja preguntas abiertas, empezando por su propio título, que alude inquietantemente a la posibilidad de crear vida a partir de la muerte.

@GiselaSavdie