Como lo dije en mi pasada columna, un grupo de ciudadanos presentamos un derecho de petición a la CRA el primero de diciembre de 2025 y ante el incumplimiento de la autoridad ambiental de responder nuestro recurso de manera clara y completa en los tiempos fijados por la ley, interpusimos una acción de tutela la cual fue admitida por el juzgado trece civil municipal, al que le correspondió por reparto. Este 2 de febrero, la CRA contestó el derecho de petición. Pero no podemos declarar que la entidad haya dado cuenta de todos los requerimientos planteados.

Por ejemplo, una información clave que solicitamos es la cartográfica y solo estará disponible hasta la fase de publicidad entre el 13 de marzo y el 9 de abril.

Es muy audaz el director de la CRA, Jesús León Insignares, al afirmar: “El proceso de revisión y ajuste del Pomca ha garantizado plenamente la participación democrática de todos los actores”. Como supuesta evidencia presenta las hojas de asistencia con las firmas de quienes concurrimos a las mesas de socialización. La mera firma de registros de asistencia no son ninguna señal de participación democrática. Esta tiene unas exigencias que no vimos en las mesas del Pomca.

León trata también de impresionar con un dato: que el Pomca actualizado aumentará el área de protección ambiental pasando de 14,3% a 26,5 %, pero deja sin protección un área de Barranquilla, conocida como Las Pavas, declarada suelo urbano por el POT 2014. Es una amplia zona verde lista para ser masivamente edificada. Tampoco deja explícito si las estimadas 124 hectáreas no construidas en Pajonal serán en su totalidad objeto de conservación y protección en el Pomca en construcción. En Pajonal avanza Ciudad Mallorquín.

Nosotros pedimos información cartográfica en un formato de mayor detalle compatible con sistemas de información geográfica, además de actas y mapas que soporten la zonificación ambiental, estudios de amenaza y riesgo y balance de cargas contaminantes, vertimientos e infraestructura de saneamiento, entre otros aspectos. Es lo requerido para saber si el Pomca servirá o no de muro de contención al arrasamiento de los ecosistemas estratégicos. La suerte ambiental del territorio no puede decidirse a oscuras, sin control social y sin compromiso de la CRA.

La protección ecosistémica no se puede escamotear cuando se cruza con intereses urbanísticos, pues el resultado es predecible: humedales rellenados, bosque seco arrinconado y comunidades golpeadas con inundaciones, emanaciones malolientes y enfermedades. Primero la verdad técnica y la participación informada. Después, sí, las decisiones.