Basada en una historia real, Marty Supreme está protagonizada por Timothée Chalamet, quien interpreta a Marty Mauser, un talentoso jugador de tenis de mesa que sobrevive trabajando en una tienda de zapatos, apenas ganando lo suficiente para vivir. Convencido de ser el mejor del mundo, Marty no solo compite contra sus rivales, sino también contra un sistema que parece no tener lugar para alguien como él.
La historia se sitúa en los años cincuenta y está inspirada libremente en Marty Reisman, legendario jugador de tenis de mesa y estafador ocasional de personalidad excéntrica que creció en el Lower East Side de Manhattan, un barrio marcado por la inmigración judía. Como es habitual en el cine de los hermanos Safdie, la película juega con la percepción del tiempo: aunque la estética remite a una época concreta, el relato se siente universal, casi contemporáneo.
Marty mantiene una relación ambigua con su vecina y amiga Rachel (Odessa A’zion), atrapada en un matrimonio violento con Ira (Emory Cohen), un hombre machista y abusivo. Paralelamente, el protagonista combina su habilidad deportiva con su talento para la estafa, lo que le permite viajar a campeonatos internacionales y alojarse en hoteles lujosos, siempre manipulando situaciones y culpando a otros cuando algo sale mal.
Durante uno de estos viajes conoce a la estrella Kay Stone (Gwyneth Paltrow), a quien seduce mientras intenta cerrar negocios con su esposo, Milton (Kevin O’Leary). Sin embargo, la racha de suerte se quiebra tras una dura derrota frente a un jugador japonés, obligándolo a regresar a Nueva York endeudado y golpeado en su orgullo.
Mientras múltiples historias paralelas se entrelazan, Marty lucha por recuperar su prestigio deportivo y recomponer su vida personal. La actuación de Chalamet destaca al retratar a un hombre incapaz de conformarse, un arquetipo que resuena con el modelo del empresario estadounidense contemporáneo.
La cinematografía de Darius Khondji y la música de Daniel Lopatin son una contribución esencial para envolver al espectador en el vertiginoso recorrido emocional del protagonista, dejándonos tan agotados como él.
Marty Supreme no solo celebra a un deportista que elevó el tenis de mesa en la cultura popular, sino que también retrata una época y un entorno —el Lower East Side de Nueva York de mediados del siglo XX— viviendo bajo tensiones culturales y aspiraciones personales profundas.


