Luego de la intervención de los EE. UU en Venezuela, el Presidente Donald Trump dejó en claro que necesitaba “acceso total al petróleo”. La pregunta es por qué y para qué necesita los EE. UU del petróleo de Venezuela, que como es bien sabido cuenta, según la Agencia Internacional de Energía (AIE) con las mayores reservas del mundo (304.000 millones de barriles).
El Jefe del Departamento de Estado Marco Rubio fue mucho más explícito sobre las intenciones de Trump: “no necesitamos el petróleo de Venezuela, tenemos petróleo de sobra”, eso sí, advierte que “lo que no permitiremos es que su industria petrolera quede en manos de adversarios de EE. UU, como China, Rusia o Irán”, manifestó. Para nadie es un secreto que de los 900 mil barriles/día de petróleo producido en Venezuela más de los 700 mil barriles/día se exportan a China!
La otra razón que subyace en dicha pretensión estriba en que no obstante ser el mayor productor de crudo a nivel global con 14 MMBD, importa 5.9 MMBD de crudo pesado, como el de Venezuela, teniendo sus mayores necesidades del mismo en sus refinerías ubicadas en la Costa sur, para producir diésel, asfalto y combustible para su industria. Y esa es la calidad del crudo que se extrae en la franja del Orinoco en Venezuela.
Llama poderosamente la atención que ni Rusia ni China se inmutaron con los pasos de animal grande que ha dado EE.UU en Venezuela. Es entendible que ellas no se la jueguen por Venezuela, nos lo explica diáfanamente el escritor William Ospina: “ahora Rusia, con mayor razón, se sentirá autorizada a apoderarse de Crimea y del Donbás y a tener abierto de ese modo su salida a través del Mar Negro al Mar Mediterráneo. Y ahora China se sentirá autorizada a convertir en realidad geopolítica la doctrina de ´una sola China´, con la que ha gobernado por décadas su trato con el mundo entero y a ocupar Taiwán cuando llegue el momento”.
El Secretario de Energía Chris Wright, en una conferencia energética de Goldman Sachs en Miami, fue más concreto aún y manifestó que “vamos a poner en el mercado el crudo que esté saliendo de Venezuela, primero este petróleo atascado, y entonces, indefinidamente, hacia adelante, nosotros venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado”, declaró Wright en una conferencia energética de Goldman Sachs en Miami.
Pero para que estos planes se puedan llevar a la práctica se requiere de la cooperación de su contraparte, el supérstite régimen chavista y para ello el Presidente Trump le mostró a Delcy Rodríguez el garrote y la zanahoria. Inicialmente, en tono amenazante, le dejó muy claro que si no accede a sus pretensiones pagará “un precio muy alto. Si no hace lo correcto, probablemente pagará uno mayor que el de Maduro”. A lo cual ella se apresuró a responder, dócilmente: “extendemos la invitación al gobierno de los EE. UU a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido”.
Ello le viene como anillo al dedo a Trump y su política transaccional. Lo dejó muy claro con su perentoria advertencia de que “el dominio estadounidense en el hemisferio occidental no volverá a ser cuestionado de nuevo”. Por ello está reviviendo la doctrina Monroe y su lema “América para los americanos”, combinada con la estrategia revivida del Gran garrote del ex presidente estadounidense Theodore Roosevelt.
@amylkaracosta








