En 2026 se convoca a los colombianos para concurrir a las elecciones de Congreso y Presidencia de la República. Sin duda, las más polarizadas de la historia reciente en nuestra Nación.
El escenario de elección presidencial 2026 es bien complejo. De un lado, está el escenario de la recalcitrante polarización política del país. De otro lado, la incertidumbre de las relaciones diplomáticas, comerciales y políticas con los Estados Unidos.
Por ello, es importante entender que una buena elección del próximo presidente de los colombianos pasa inexorablemente por la elección de un Congreso de la República, más técnico, independiente y comprometido con las grandes reformas, requeridas para disminuir la grave desigualdad que nos agobia.
La antesala del cambio perseguido en las elecciones presidenciales 2026, requiere superar la actual pelea entre gobierno y oposición, la cual nos ha llevado a profundizar las brechas sociales, al odio visceral entre iguales, la pobreza y el embrutecimiento mental de la sociedad.
A decir verdad, en el último cuatrienio el Congreso de Colombia, pese a lo pintoresco de sus miembros, hay que reconocerle su independencia y control político, como muestra de la separación de poderes en que se cimenta el sistema democrático que nos rige.
De tal suerte, que para salud de la democracia el próximo Congreso de la República, deberá seguir siendo el fiel de la balanza de la democracia colombiana, el dique del ejecutivo y el garante de la Nación.
Además, la elección del próximo presidente de los colombianos pasa por la elección del 8 de marzo, fecha en la que elegiremos senadores y representantes a la cámara en toda Colombia.
Es decir, que la autopista hacia la presidencia se edificará en la composición final del Congreso que sea elegido en la convocatoria eleccionaria en cita. En otras palabras, el nuevo Congreso de la República será el indicador final de quién será ungido con la presidencia de los colombianos para el próximo periodo, en reemplazo de Gustavo Petro Urrego.
Infortunadamente no se presenta en la coyuntura actual un presidenciable que concite el voto de opinión. Pues, serán las grandes maquinarias políticas determinantes como en antaño de la suerte de la elección de la posición presidencial. Nos falta aún crecer como sociedad para elegir bajo el prisma de la independencia ciudadana, que solo da la cultura política de la que adolece la ciudadanía. Entre tanto, el sistema democrático colombiano impide una adecuada educación política de las grandes mayorías. Sin embargo, el verdadero cambio está en elegir un buen Congreso.







