Abuelo Antonio (Tusquets 2025) no es una novela histórica. Es una narración novelada y segundo cuadro de un tríptico del colombiano Fabio Rodríguez Amaya, iniciado con Abuelo Macedonio (Tusquets 2023) que culminará en 2026/27 con Papá Paz, siempre con el mismo editor. El tríptico es la saga de doce generaciones de una estirpe criolla que reivindica ser depositaria de linajes blancocéntricos, sobre los cuales legitima los privilegios de ser casta dominante.
De esta mentira que dice la verdad, afirma Clinton Ramírez: Abuelo Antonio recorre como aguas de aluvión la convulsa, paradójica y violenta historia del país. Está escrita con un lenguaje que no duda en acudir al alegato, la perorata, la andanada, la diatriba y la parodia en su labor de desmantelamiento de las ficciones de sus élites históricas: criaturas avezadas en el arte de cambiar de nombres, recombinar las sangres y tomar nuevos oficios sin renunciar a los propósitos de manipular y someter. Es un enjuiciamiento valiente, profundo e hiperbólico, dictado por el amor: una fuerza misteriosa en la que Abuelo Antonio, su peripatético y conmovedor personaje, apenas cree. Una novela brava que le exige a sus lectores despellejarse como lo hizo el autor al pensarla y escribirla, pero que les regala figuras como los indígenas Uriel Camilo y su hija Anahí Itzae, tan definitivos en la vida de Antonio.
La novela es la historia del abuelo paterno del narrador, su voz resulta imbricada nebulosamente con las voces de su hijo mayor, del nieto y otras voces más. Antonio es el décimo segundo mayor de la estirpe, un personaje excéntrico, polifacético e iconoclasta, destinado a romper los desafueros y las taras familiares, a raíz de una tragedia familiar que le hace perder la razón, abandonar sus privilegios, sus riquezas y la familia, para reaparecer treinta y tres años después de un insólito y bizarro peregrinaje, mientras su hijo lo busca a lo largo y ancho del Nuevo Reyno.
La propuesta es, desde la ficción, hacer una lectura trastocada de la visión mistificadora del Nuevo Reyno, a la sombra de Europa y EE.UU. colonialistas y depredadores: tres sociedades racistas, clasistas y excluyentes que generan una sociedad continuista, cuya más alta expresión desde la llegada del Almirante es la Violencia. Hace uso del anacronismo, de la amalgama continua y arbitraria de voces narradoras y episodios, con un trasfondo histórico documentado, permeados por la perenne errancia de los abuelos, siempre en búsqueda de dar un sentido a la existencia, en una soledad ritmada en el vaivén que excede tiempos, espacios, anécdotas y episodios, como si se tratara de una conversación sin principio y sin fin, cuyo objetivo es ir desmontando los falsos mitos de un país católico, conservador y filo extranjero, que presume ser liberal y progresista, pero que, como la América Latina real, es un país conservador.
El autor es Fabio Rodríguez Amaya (Bogotá, 1950), pintor y escritor colombiano, naturalizado italiano como resultado de un duro exilio a mediados de los años setenta, enseñó durante cuarenta años literatura latinoamericana, hasta la jubilación en 2020, en las universidades de Milán (donde reside) y Bérgamo.
“Y no joda, mijo, a quien le caiga el guante, ¡que se lo plante!” Esta es una historia real. Nada de esto sucedió realmente”.


