Las recientes declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, en las que sostiene que el cartel de los soles no existe, son irresponsables y carentes de fundamento. Las agencias de inteligencia han confirmado que “el cartel de los soles” es una organización criminal compuesta por altos mandos relacionados con las fuerzas armadas venezolanas, implicados en el tráfico de drogas y otros delitos.
Independientemente de la veracidad de esta afirmación, el asunto del narcotráfico y el envío de drogas hacia los Estados Unidos, justifica que se tomen acciones drásticas y que los actores de estas conductas sean castigados de manera ejemplar.
Lo que resulta realmente desconcertante es que el presidente de Colombia, en lugar de distanciarse de figuras cuestionadas por su involucramiento en actividades ilícitas, elija defenderlas y, además, manifieste apoyo al régimen de Nicolás Maduro, un gobierno ampliamente considerado ilegítimo y dictatorial.
Desafiar las políticas internacionales de Estados Unidos no es una decisión sensata y definitivamente no es lo que le conviene a Colombia en este momento. Expresar opiniones y hacer comentarios sobre la política exterior estadounidense es un derecho, pero hacerlo en defensa de un régimen que enfrenta acusaciones de narcotráfico es, sin duda, controvertido; no deja de ser estúpido tratándose del presidente de los colombianos.
Las posturas del presidente Petro no reflejan la voz del pueblo colombiano; se enmarcan más en su esfera personal que en un compromiso con la realidad nacional. Su incapacidad para manejar las relaciones internacionales se hace evidente, distanciándose de un aliado clave como lo es Estados Unidos, lo que no genera confianza ni estabilidad en la región.
Si Estados Unidos ha decidido movilizar sus fuerzas militares hacia el Caribe con el objetivo de capturar a Nicolás Maduro, es un asunto que está más allá del control colombiano; lo más sensato es mantenernos al margen del conflicto. Además, si tras capturar a los responsables del cartel de los soles se decide tomar medidas contra los cárteles colombianos, también lo consideraría una acción válida y necesaria.
En este sentido, al presidente Petro le diría lo mismo que el rey de España le dijo a Hugo Chávez en aquella célebre cumbre en Santiago de Chile: “¿Por qué no te callas?”. Es crucial que los líderes se concentren en lo que realmente importa: la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos, en lugar de enredarse en disputas diplomáticas que no benefician a nadie.
@lavozdelderecho