Pregunta: ¿Cuál es el origen del término corroncho? Carmelo Montoya, Barranquilla.
Respuesta: Esta palabra es emblemática de la Costa. En el Diccionario de curiosidades y palabras populares, de M. Martínez y J. Pérez, dicen los autores que los campesinos de la América insular (o caribeña) iban a las ciudades los días festivos a hacer mercado, y como llegaban llenos de ronchas por la irritación que al laborar la tierra les producía el contacto con ciertas plantas (¿pringamoza?) –y, con seguridad, ciertos insectos– la gente al verlos llegar decía: “Ahí vienen los ‘con roncha”, expresión que derivó en “corroncha” y en su correspondiente masculino “corroncho”. Un célebre corroncho es compae Menejo, el de El calabacito alumbrador –canción de Calixto Ochoa, de 1960–, quien, al ver la luz eléctrica por primera vez, pensó que los focos eran calabacitos alumbradores. Entonces, corroncho es alguien de menor instrucción, tosco y ordinario, y, por asociación, persona de mal gusto.
P. ¿Por qué en español existen los signos de interrogación (¿) y de admiración (¡) invertidos? Fabiola Caviedes, Túquerres (Nariño).
El origen del signo de interrogación es la palabra latina ‘quaestiō’ (pregunta), que al final de la frase se abreviaba como ‘Qo’; luego la ‘Q’ se fue abriendo, y la ‘o’ empezó a escribirse debajo de esta y se convirtió en un punto, y el nuevo signo terminó así: ‘?’. En 1754, la segunda edición de la ortografía de la Real Academia obligaba iniciar las preguntas con el signo de interrogación invertido. Como ese precepto nadie lo acataba, cien años más tarde a la Academia le fue conferida una categoría institucional que imponía el uso de ese signo invertido si no se quería cometer un error de ortografía. Se trata de uno de esos caprichos de algunas lenguas, y que son válidos (por ejemplo, en alemán es obligatorio poner las comillas de apertura abajo, junto a la palabra que preceden). Es probable que la Academia haya instituido el signo de interrogación invertido (y, de paso, para unificar la grafía, también el de admiración), para ayudar al lector en voz alta a darle a la frase una entonación elegante y adecuada
con el fin de que los oyentes sepan desde el comienzo que se trata de una pregunta. Recordemos que el español es un idioma muy elaborado, flexible y rico –y presumido, si así pudiera decirse–. Otras lenguas no cuentan con ese recurso, pero se valen de otros. Así, el inglés emplea los auxiliares Do y Did o muchas de sus preguntas comienzan con la letra ‘W’ (What, Who, Where…).
P. En Barranquilla probé la llamada ‘galleta griega’. En reciente visita a Grecia la busqué en vano. ¿La receta es realmente griega? Dominic Seely, Londres.
R. “Galleta griega” es uno de esos términos cuyo origen nadie conoce. La única y vaga referencia que encontré dice que “la inventó un griego que se quedó aquí y empezó a hacer barquillos”. Tengo un amigo, Jorge Tarchópulos, hijo de griego, y a él le paso la pregunta para que con su sabiduría helénica nos la aclare.
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