Se ha anunciado que en la presenta semana será radicado por parte del gobierno en el Congreso de la República el articulado que se ha gestado en el Ministerio de Salud y Protección Social como proyecto de ley para reformar nuevamente y por enésima vez al sistema de salud colombiano.
Si hay un sector que ha tenido una dinámica reformista en Colombia en los últimos veinte años, ese es el sector salud. En ese lapso las reformas no se han detenido y por ello hay que mencionar la Ley 10 de 1990, la Ley 100 de 1993, la Ley 715 de 2001, la Ley 1122 de 2007, la Ley 1393 de 2010, y la Ley 1438 de 2011, que es la última reforma sectorial vigente, la que después de dos años de sancionada aún no se ha alcanzado a reglamentar plenamente y parece que no se va reglamentar en lo que está pendiente, pues se la alcanzó la ‘nueva’ reforma sectorial. Definitivamente es un cambiante entorno normativo sectorial que muestra que sin haberse adaptado el país a una reforma, ya la otra viene galopando buscando ser aprobada.
Y para seguir con la permanente ola reformista, el texto de la ‘reforma modelo 2013’ aún sin haberse radicado en el Congreso, ya sufrió la primera reforma, pues se ha anunciado que el fondo único que va a afiliar, recaudar y pagar en el sistema, que en la socialización informativa por parte del gobierno, se había presentado con el nombre de ‘Mi Salud’, se ha anuncia ahora que ha debido cambiarse por el de ‘Salud Mía’, porque el nombre inicial ya había sido tomado por una compañía aseguradora.
De lo poco que se conoce en detalle hasta ahora sobre la propuesta de iniciativa del ejecutivo, resultan muchas preguntas para los diferentes actores que hoy intervienen en el sistema de salud. Mientras que algunos rechazan de plano la propuesta –repito, aún sin conocerla en su texto definitivo- porque la consideran “más de lo mismo”, otros la han recibido con mucho pesimismo pues la miran como “un regreso al pasado”, sobre todo cuando se vislumbra lo que podría ocurrirle a ese fondo multipropósito ‘Salud Mía’, sobre todo cuando se ha dicho que al eliminarse el Fosyga, el nuevo fondo será “una entidad pública de naturaleza especial del nivel descentralizado, con autonomía administrativa, financiera y presupuestal, que afilie directamente al sistema, recaude y distribuya los recursos que hoy financian los regímenes contributivo y subsidiado”.
Entre otros asuntos, definitivamente hay que conocer de mejor manera cuál va a ser el rol de las denominadas “administradoras” o “gestoras”, la forma en que se les reconocerá el pago por esa labor; de igual forma requiere ser muy bien explicado el mecanismo de pago a los prestadores, así como en definitiva cuál será el futuro de la integración vertical en el sistema de salud que propone el gobierno.
Es imprescindible saber también cómo maneja coherencia esta propuesta que incluye la denominada “lista negativa” que se anuncia como exclusiones del plan de beneficios frente a lo que la Corte Constitucional ha dicho sobre la atención integral sin restricciones a los ciudadanos; igual ocurre con la continuidad en la separación de los colombianos en los regímenes contributivo y subsidiado, cuando esta Corte ha propendido constantemente por la equidad y la cobertura dentro de un sistema único de salud para los colombianos.
Ojalá que al final del ejercicio que apenas se inicia en el Congreso, la propuesta de reforma se convierta en la ley que de una vez por todas impida que en este país, se siga violando este derecho fundamental, se sigan enfermando y muriendo personas por enfermedades evitables y prevenibles, y permita garantizar de manera efectiva y cierta la salud de los colombianos…¡la “Salud Mía” y la de todos!
Por Ulahy Beltran López
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