Definitivamente este cruel asesino marcha de manera incontenible por todo el mundo y Colombia no es la excepción. En el mundo cerca de 96 mil niños y niñas fallecen anualmente a causa de este asesino y en Colombia 500 menores fallecen cada año por acción de este despiadado victimario, según cifras del Ministerio de Salud y Protección Social y del Instituto Nacional de Salud.

Y si por causa de este personaje, la cifra de niños y niñas que fallecen cada año en Colombia, alcanza el medio millar, debe decirse también que según cifras de la Organización Mundial de la Salud, en nuestro país anualmente se reportan 1.169 casos nuevos en menores de 14 años en los que este asesino intenta acabar con sus vidas, afectando la tranquilidad de ellos y la de sus familias.

Este siniestro personaje no es otro que el cáncer infantil, y los anteriores registros justifican que esta patología sea considerada en Colombia como un problema de salud pública, a pesar que en el mundo representa entre el 0.5% y 3% de todos los casos de cáncer.

Dado que justo el viernes pasado se celebró el Día Internacional del Niño con Cáncer, se hacen obligatorias algunas consideraciones sobre lo que ocurre con la atención de estos pacientes en nuestro país. En el año 2010 se sancionó la Ley 1388 que se denominó “Por el derecho a la vida de los niños con cáncer” y que procuraba “disminuir de manera significativa, la tasa de mortalidad por cáncer en los niños y personas menores de 18 años”, garantizándoles así “todos los servicios que requieren para su detección temprana y tratamiento integral, aplicación de protocolos y guías de atención estandarizados y con la infraestructura, dotación, recurso humano y tecnología requerida, en Centros Especializados habilitados para tal fin”.

En países desarrollados, 70 de cada 100 niños con cáncer se curan, mientras que en Colombia sólo 40 de cada 100 superan esta enfermedad y por eso hace cerca de un año, Oscar Ramírez, entonces presidente de la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología Pediátrica (ACHOP), dijo que los 30 niños que deberían vivir y morían, eran víctimas de un mal peor que el cáncer como era la tramitología administrativa, aseveración que cuestionó seriamente lo que se pretendía lograr con la Ley 1388 de 2010.

Al finalizar el 2012, el Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Resolución 4504 que precisamente define los requisitos para la operación de las unidades de atención de cáncer infantil, de tal manera que sólo ese Ministerio es el autorizado para habilitar, previa verificación, el funcionamiento de estos centros dentro de clínicas y hospitales de alta complejidad, con el propósito de garantizar su idoneidad y suficiencia técnica, y así se tenga la certeza de la calidad de la prestación de sus servicios.

Según la Confederación Internacional de Padres de Niños con Cáncer, a pesar que los pequeños con cáncer responden mejor a los tratamientos que un adulto, cuatro de cada cinco niños no tienen acceso al tratamiento médico especializado que necesitan para superarlo. Por eso, para enfrentar en Colombia a este cruel asesino, además de la legislación y la reglamentación ya existente, entre otras acciones debe fortalecerse el diagnóstico oportuno una vez se sospeche, eliminar las actuales barreras de acceso administrativas para la atención del cáncer infantil que el mismo Ministerio reconoce que existen, lograr que se cumplan los requisitos por parte de las unidades de atención de cáncer infantil y supervisar adecuadamente el cumplimiento de las responsabilidades de cada actor en el sistema de salud frente a este problema de salud pública…¡El cáncer infantil es un problema de todos!

Por Ulahy Beltrán López
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