Compartir:

PELIGRO PARA LA SALUD

Inyecciones de silicona en glúteos

La prensa da cuenta de que una mujer venezolana de 21 años se encuentra en estado crítico en la UCI del HGB después de habérsele inyectado silicona líquida en los glúteos. El uso de las inyecciones de silicona en las nalgas, debido a los peligros para la salud, ha sido prohibido e incluso las compañías de seguros no cubren los gastos para tratar los problemas causados por este tipo de procedimientos, ni tampoco se reconocen como enfermedad los efectos secundarios de este tipo de prácticas. Pese a ello y a las terribles complicaciones de estos procedimientos que han sido repetidamente reportados, continúan y además han aumentado en los últimos años, convirtiéndose esto en un negocio.

Las razones de esta tendencia son muchas: la necesidad de mejorar la autoestima y percepciones de belleza, convirtiéndose en uno de los muchos procedimientos de cosmética a los que se suelen someter las mujeres, como en este caso. Y no se trata de una práctica exclusiva del género femenino, los hombres también utilizan silicona líquida para aumentar los pectorales, aunque la estadística es menor.

El volumen máximo de fármaco intramuscular que debe inyectarse por prescripción médica es de 5 mililitros (ml) para los adultos, y los expertos consideran que la infiltración de este producto no debe exceder 100 ml o incluso algunos creen que 25 ml es un volumen bastante grande. Esto contrasta con la cantidad utilizada por las personas que como la transgénero le inyectó a esta joven, en la que se mezclan grandes cantidades de sustancias.

Actualmente, las inyecciones líquidas de silicona son las más populares y pueden tener complicaciones que varían desde una leve irritación a una severa cicatrización local. Se han descrito cambios en el color o en la textura de la piel, infección local, inflamación, supuración permanente, contracturas y deformidades, que se presentan como tumores o induraciones en las partes vecinas o donde se inyectó el producto. Los tratamientos quirúrgicos para estas complicaciones llevan a cirugías radicales muy mutilantes. Además, muchos de los síntomas están relacionados con alteraciones del sistema de defensa contra las infecciones (reacción inmunológica hacia este material extraño) que pueden surgir incluso, años después de que la persona se haya inyectado.

Las complicaciones son peores debido a la adición de materiales de pureza desconocida e inyectados en exceso, a menudo por médicos o personas que no tienen entrenamiento. Estas sustancias son a menudo adulteradas y esta adulteración es el principal responsable de la gran mayoría de las complicaciones reportadas, como en este caso, en el que hay injuria renal.

Si bien no hay cifras exactas, se estima que al menos una docena de mujeres mueren cada año como consecuencia de estas inyecciones. No obstante, se espera –como bien lo comentó la Secretaría de Salud– que al menos la trágica experiencia de esta venezolana sirva de ejemplo a otras mujeres que piensan en inyectarse y les ayude a aprender a aceptar sus cuerpos tal y como son.

Agustín Guerrero Salcedo