Los principales protagonistas en la jornada electoral del domingo 8 de marzo fueron, en primer lugar la candidata del Centro Democrático Paloma Valencia, quien logró más de 3 millones de votos, en la selección de candidatos a la presidencia por consulta; también el aspirante Juan Daniel Oviedo quien obtuvo más de un millón de sufragios.
Si bien el grupo político del presidente Gustavo Petro logró una excelente votación en el Senado de la República el Centro Democrático, que orienta el exmandatario Álvaro Uribe Vélez, obtuvo la mayor votación al sumar los sufragios para senadores y en la Cámara de de Representantes.
Otro asunto bastante importante para destacar en la jornada electoral del 8 de marzo es la labor del Registrador Hernán Penagos Giraldo y la totalidad de su equipo de trabajo, el Consejo Nacional Electoral, los miembros de las Fuerzas Militares y de la Policía; además los testigos electorales y jurados de votación, en todas las mesas ubicadas a lo largo y ancho del país.
Muy a pesar de la avalancha de candidatos, la más absurda congestión de aspirantes y el festín de la democracia millones de personas no ejercieron el libre derecho y deber constitucional de votar libremente y, en consecuencia, la abstención sigue siendo alarmante y fue, según estimativos preliminares de la Registraduria, superior al 50%.Y otro punto neurálgico, en medio del debate democrático de las elecciones, fue que alrededor de 3.000 candidatos no lograron curules; entonces resultaron “quemados”.
A manera de reflexión se espera para la elección presidencial del 31 de mayo, en primera vuelta, mayor interés por parte de los votantes y lo que sí debemos tener en cuenta todos los colombianos aptos para votar, o sea más de 41 millones de personas, es que el sufragio es un derecho y un deber ciudadano y se debe ejercer en forma libre, espontánea y en secreto; nadie debe votar obligado o a cambio de dinero o dádivas.
Jorge Enrique Giraldo Acevedo
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