La nueva estrategia de presión impulsada por Donald Trump, busca acelerar cambios en Cuba mediante un endurecimiento de las medidas económicas, especialmente en el ámbito energético.
El mandatario presumió de la actuación de Estados Unidos -“ya hemos destruido el 100% de la capacidad militar de Irán”, afirmó-, pero advirtió de la necesidad de ayuda internacional ya que aseguró que a Irán “le resulta fácil enviar uno o dos drones, lanzar una mina o disparar un misil de corto alcance en algún punto de este estrecho, por muy derrotados que estén”.
Su declaración se produce justo después de que Estados Unidos lanzara un ataque el viernes por la noche contra la isla iraní de Kharg.
Kharg, ubicada a 25 kilómetros de la costa iraní, es descrito como un punto vital para Irán debido a que concentra la principal terminal petrolera del país.
El presidente de Estados Unidos había dicho que el combinado iraní era bienvenido, pero que no debería jugar “por su propia seguridad”.