Con el monopolio de refinación, Colombia seguirá pagando combustibles más caros, sosteniendo un déficit fiscal innecesario y retrasando su transición energética. Romper este monopolio no es un riesgo, es una necesidad impostergable.
La agencia calificadora manifestó que el país cuenta con un problema fiscal se está intensificando, lo que los motivó a revisar su perspectiva a negativa.
Ya estamos viendo una deuda en máximos históricos y la inversión pública se ha recortado, comprometiendo proyectos esenciales y restando capacidad de desarrollo. A la vez, sectores críticos como la salud y la seguridad se deterioran, afectados por recortes, decisiones ideológicas y mala política pública.
Luis Fernando Mejía, director de este centro de pensamiento, manifestó que ante la delicada situación fiscal, es fundamental discutir un presupuesto más austero, que evite repetir los problemas de los últimos años.
Gremios y expertos económicos advierten que es una muy mala señal para las calificadoras de riesgos. El economista Joseph Daccarett le explicó a El Heraldo las consecuencias de esta decisión.