Ya estamos viendo una deuda en máximos históricos y la inversión pública se ha recortado, comprometiendo proyectos esenciales y restando capacidad de desarrollo. A la vez, sectores críticos como la salud y la seguridad se deterioran, afectados por recortes, decisiones ideológicas y mala política pública.
Luis Fernando Mejía, director de este centro de pensamiento, manifestó que ante la delicada situación fiscal, es fundamental discutir un presupuesto más austero, que evite repetir los problemas de los últimos años.
El jefe de Estado escribió en X el papel que jugaron los subsidios a la gasolina y el diésel en la actual situación de las finanzas públicas por cuenta del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc).
El análisis reveló que el déficit del Gobierno Nacional Central (GNC) acumulado a mayo alcanzó el 3,1 % del Producto Interno Bruto (PIB).
Si sumamos déficit nos encontraríamos en el 2026 con deudas no pagadas al sector salud y el no pago de los subsidios 1,2,3 de las empresas comercializadoras y generadoras de energía. Podemos añadir a esto, la falta de inversión en el sector defensa y el déficit pensional en el sector educativo.