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Me dicen la soledeña, porque inspiro tradición y tengo la condición de la mujer caribeña; además, yo soy quien sueña con poder improvisar. Por eso quiero cantar, para que nadie se asombre. Mientras les digo mi nombre, me llamo María del Mar”, son los versos declamados por la suave y cálida voz de una niña de 10 años, que se fusionan con la brisa revoltosa que intenta aplacar el sofocante calor soledeño.

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Con su mochila terciada y adornada con un tocado de flores de cayena, María del Mar se posiciona con ahínco en la plaza central de Soledad para recitar una a una las décimas que nacen de lo más profundo de su corazón. Pero no está sola; a su lado está toda una tropilla de niños que también deja ver sus emociones más puras a través de cada verso.

Más de 20 pequeños conforman la ‘Tropilla Soledeña’, un semillero que busca perpetuar el arte de la décima, una de las expresiones más auténticas de la tradición oral del Carnaval de Barranquilla y de todo el Caribe colombiano. Inspirados en la tradición, la cultura y el amor por su tierra, estos niños no solo cantan, cuentan historias, sueñan y defienden su identidad.

Cautivados por la improvisación y la rima, rescatan una poesía popular que puede ser carismática, jocosa, dulce y sonora, pero que también puede funcionar para lanzar una que otra crítica o hasta burla.

Danny Zora, uno de los máximos exponentes de la décima a nivel nacional.

A través de la décima, los artistas pueden explotar toda su capacidad narrativa para contar su mejor historia, ya sea alegre, triste o satírica, pues para este arte, según Danny Zora, tres veces campeón del Festival Bolivarense, todo depende de las emociones.

“La inspiración fluye en medio de la emoción y converge con el sentimiento. Entonces, creo que es fundamental tener un buen estado de ánimo. Si estás triste, las décimas van a salir tristes. Si estás alegre, van a salir alegres”, afirmó Zora, también conocido como ‘El comandante de la Décima’.

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Zora es un artista popular nacido en Soledad que se ha convertido en uno de los máximos exponentes de la décima a nivel nacional. Su talento indiscutible lo ha llevado a coronarse rey de la Décima en el municipio de Arjona, así como dos veces ganador del Festival de Decimeros de la Región Caribe.

Y es que cuando Zora entona cada uno de sus versos, hace retumbar hasta el oído más dormido. Con su voz fuerte y penetrante atrapa a quienes lo escuchan, permitiéndoles recrear en su memoria cada historia y cada burla contenida en sus relatos.

Gracias a su pasión y entrega por el arte de la décima, Zora –rey Momo del Carnaval de Soledad en 2019 y escritor de dos libros totalmente en décima– cuenta que lleva sobre sus hombros la responsabilidad de mantener vivo el legado de esta importante tradición oral. Es por ello que hace más de tres años decidió crear la destacada Tropilla Soledeña, un grupo de pequeñitos que también sueña con llevar a los más recónditos lugares del mundo su talento para narrar vivencias a través de versos.

“La décima en Soledad es patrimonio inmaterial, al igual que la butifarra, el merecumbé, el Museo Bolivariano y la iglesia San Antonio de Padua, y es mi responsabilidad llevar la difusión y el sostenimiento de la décima”, expresó.

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“Pero no lo quise hacer solo. Lo estoy haciendo con ellos, con toda la Tropilla Soledeña que me acompaña por donde quiera que voy, porque ellos, aparte de ser mis estudiantes, son mis hijos y me ayudan a sostener el peso de la tradición oral. Es un proceso que acabo de iniciar, pero que tiene mucho futuro”, añadió.

Dylan Blanco, rey Momo Cívico Infantil de Barranquilla 2026.

De este importante semillero cultural, también hace parte Dylan Blanco, rey Momo Cívico Infantil de Barranquilla, quien hace un año se enamoró de la décima cuando vio a sus compañeros enfrentándose en un duelo.

“Los vi cantando y me llamó mucho la atención. Empecé a ver videos y decidí hacer parte del grupo y seguir con el patrimonio”, sostuvo.

Asimismo, María Auxiliadora Reyes Osorio, reina infantil del Carnaval de Soledad en 2023, es una de las jóvenes que se ha convertido en referente para los más pequeños. Su firmeza y expresión al entonar una décima demuestran la fuerza y esencia de la mujer caribeña.

Para María, su paso por este semillero se ha convertido en un proceso de aprendizaje en el que ha logrado ver “lo valioso de la cultura y de la tradición soledeña”.

“He aprendido muchas cosas, pero sobre todo he aprendido a tener seguridad. Han sido aprendizajes de cómo transmitir mis ideas, cómo transmitir esos sentimientos a través de un patrimonio tan importante. Por eso quiero expresar todo ese amor por la cultura que he venido cultivando desde niña, y quiero que los otros niños puedan tener esa experiencia y puedan amar la cultura como yo lo hago”, afirmó.

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Y al parecer, los límites para María Auxiliadora no existen, ya que desde lo más profundo de su corazón mantiene latente el sueño de recorrer el mundo llevando con orgullo su pasión por la décima.

“Sueño con poder llevar esta décima más allá, si es posible a nivel nacional e internacional, porque ha sido un recorrido muy importante para mí y la décima se ha convertido en algo que me permite soñar y me permite ir más allá de lo que está estipulado para mi vida”, contó.

En las voces de los más pequeños también se asoma la certeza de estar haciendo algo importante. “Cuando estoy en el escenario no siento temor, siento que puedo relajarme y avanzar”, dice María del Mar, y asimismo con la décima “puedes atravesar sentimientos”.

Para cada niño, cantar décima no es solo rimar, es representar a Soledad, animar a otros niños a intentarlo y defender un patrimonio que, como repiten con orgullo, es lo que verdaderamente los identifica y los hace quienes son.

“Que se animen”, dicen los niños casi al unísono, convencidos de que en cada décima no solo cabe un verso, sino la posibilidad de sentir, de soñar y de seguir contando la historia de Soledad con la voz propia.

La ‘Tropilla soledaña’ está conformada por más de 20 niños que sueñan con llevar su talento por el mundo.