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Cuando el árbitro antioqueño Wilmar Roldán pitó el final del encuentro en el estadio El Campín Bogotá, uno a uno los jugadores del Junior fueron saliendo del campo, cabizbajos, con destino a los camerinos.

{"titulo":"'No hay tiempo para llorar la derrota': Didier Moreno","enlace":"https://www.elheraldo.co/rincon-juniorista/didier-moreno-hablo-de-la-derrota-de-junior-ante-millonarios-por-la-superliga"}

Fue una procesión rápida, que contrastaba con la alegría albiazul, que preparaba el montaje de la fiesta de celebración, en medio de un estadio que vibraba de felicidad por el triunfo de los dirigidos por Alberto Gamero.

El silencio, como era de esperarse, se apoderó de todos los jugadores del plantel rojiblanco. Las caras tristes eran el reflejo de la decepción por haber perdido el primer título del año, la Superliga ante Millonarios.

Mientras Arturo Reyes y Didier Moreno daban declaraciones en la rueda de prensa, el resto de jugadores de la plantilla se quedó en los alrededores de la zona mixta, algunos compartiendo con familiares, otros con amigos.

El malestar, era evidente. Algunos accedieron a hablar con los medios de comunicación, mostrándose autocríticos, otros prefirieron guardar silencio, caminando de un lado a otro, como leones enjaulados, esperando que les dieran salida para montarse rápidamente al bus que los llevaría de vuelta al hotel Courtyard By Marriott, sitio de concentración del equipo en su corta estadía en Bogotá.

Víctor Cantillo fue el que se mostró más colaborador con la prensa. Atendió a todos, en el tiempo que le requirieron. Fue, además, el más autocrítico, reconociendo su fallo en el primer gol y dejando claro que Junior, carente de profundidad, no fue capaz de hacerle daño a Millonarios.

Otros jugadores estaban más serios. Carlos Bacca, por ejemplo, prefirió alejarse un poco, sin tener contacto con los medios. Al porteño se le veía dolido, fastidiado, y no era para menos, jugó poco, por decisión técnica, y perdió una final con el equipo de sus amores.

Hasta que por fin les dieron salida. Uno a uno fue subiendo al bus que los transportaría, en medio de los insultos de un pequeño grupo de hinchas de Millonarios que agolparon cerca al automotor.

La llegada al hotel de concentración también fue fría, como el clima que arropó ayer a la capital, el cual rondaba los 12 grados centígrados, acompañado de una brisa fuerte que llevaba la sensación térmica a los 10 grados aproximadamente.

{"titulo":"Uno por uno: Mele, el mejor; Olivera, destacado","enlace":"https://www.elheraldo.co/rincon-juniorista/uno-por-uno-junior-vs-millonarios-mele-el-mejor-olivera-destacado-1065401"}

Los jugadores llegaron al hotel y de inmediato subieron a sus habitaciones. No hubo charla ni nada por el estilo en el lobby. Comieron en el restaurante privado, ubicado en el noveno piso, y se acuartelaron de inmediato.

A las 9:30 de la mañana, de este jueves, bajaron al lobby para irse al aeropuerto. El silencio era el mismo, las sensaciones no cambiaron. Lo que sí se veía reflejado era la sed de revancha. 'Esto apenas comienza', repetían una y otra vez. 'Ya hay que pensar en lo que se viene', decían también. En ese momento también prefirieron guardar silencio ante los medios.

Por suerte, el vuelo del equipo rojiblanco, programado para las 10:45 a.m., no se vio afectado —salieron en el tiempo previsto— por los incendios forestales que se presentaron ayer en Bogotá y que hicieron colapsar las operaciones en el aeropuerto El Dorado.

Así fue el triste adiós de Junior de la capital. El proyecto 2024 arrancó con derrota, lo que obliga a los dirigidos por Arturo Reyes a pasar página rápidamente y dar un paso al frente para encarar los retos venideros: la Liga I-2024 y la Copa Libertadores.