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El retrato hablado del presunto homicida y la recompensa de 5 millones de pesos que ofreció la Policía por su captura, fueron fundamentales para esclarecer el asesinato de la comerciante María Antonia Cogollo, ocurrida el pasado cuatro de febrero en su propio negocio, en el barrio 12 de Octubre de esta capital.

La mujer fue degollada, durante un robo del que fue víctima. Sin embargo, la investigación logró establecer que el hurto no fue más que una ‘fachada’ para esconder los verdaderos móviles del crimen. María Antonia Cogollo tenía dos meses de embarazo y recién casada con Carlos Eduardo Arroyo, un docente de ciencias naturales en un colegio de la ciudad.

Labores de inteligencia e información recolectada por agentes judiciales permitieron ubicar y capturar en Riohacha, La Guajira, a Javier Enrique Fuentes Pacheco, de 37 años, presunto autor material de la muerte de Cogollo.

Después de este golpe, no fue difícil para los efectivos policiales dar con el paradero de Emilia Catalina Lascarro, una tecnóloga en radiología, natural de Villanueva, de 28 años, que también está embarazada y resultó ser la excompañera sentimental de Arroyo, con quien tuvo una relación de nueve meses.

Todo fue planeado para que las autoridades pensaran que se trató de un hurto, en medio del cual fue degollada María Antonia. En efecto un hombre, quien sería Javier Enrique Fuentes, esperó a que la mujer abriera su local comercial para irrumpir y asesinarla, despojándola de un bolso, en el que apenas llevaba 60 mil pesos en efectivo. Los familiares de la víctima indicaron que ella jamás se haría matar por un atraco, y mucho menos esperando su primer hijo.

Por Miguel Barrios