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¿A quién estaban sepultando ayer cerca de 7 mil personas en la isla? ¿Qué hacían cientos de mujeres con faldones negros, blusas blancas y estolas más propias de los sepelios que de un viernes en una isla turística y alegre? ¿Cómo fue posible unir católicos, bautistas y hasta musulmanes en una sola oración a orillas del mar Caribe?

Los raizales y no raizales, comerciantes, mujeres, niños, ancianos, sacerdotes, pastores, pescadores a pie y en bicicletas y hasta los turistas, se volcaron al parque de la iglesia bautista central a atender la cita para rechazar la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que el lunes los despojó de, al menos, 100 mil kilómetros cuadrados del mar territorial sanandresano, en el pleito que Colombia perdió con Nicaragua.

Arengas como 'No acatamos el fallo', 'No queremos límites ni raya proclamados por La Haya, 'Detengan la persecución a los comerciantes raizales' o 'Detengan a su gente para que no envíen más droga a nuestro territorio', salían de lo más profundo del corazón de miles de personas que enarbolaban banderas de la isla, que llevaban cintas negras.

Más allá de la parálisis, en la convocatoria lo que más impactó fue el sentimiento de los isleños. Gente trabajadora y noble que decidió no quedarse paralizada frente a lo que está sucediendo y decidió salir a las calles, con la frente en alto, a expresarle al Gobierno Nacional, al que siguen culpando de la pérdida del mar, y al mundo su descontento por la decisión.

Durante la marcha hubo voces de quienes clamaban por una independencia de San Andrés, como territorio autónomo. El reverendo Raymond Howard, de la Primera Iglesia Bautista que es una de las más grandes de San Andrés, dijo a EL HERALDO que 'estamos indignados por la manera como el Estado colombiano llevó este proceso a espaldas de los raizales, ignorándolos, sin aceptar ni afirmar la legitimidad de un pueblo ancestral dueño de su territorio'.

Señaló que la Nación ha sido un 'pésimo administrador' de su territorio y que a través de los últimos 100 años se ha vivido una cadena sistemática de pérdidas con el Gobierno, la que comenzó desde el Tratado Bárcenas - Esguerra cuando se perdió la costa de la Mosquitia.

Alberto Gordon May, pastor de la iglesia New Life Tabernacle y miembro de la fraternidad de pastores de San Andrés, está de acuerdo con que los raizales no cambian su mar por todo el oro del mundo. 'No queremos que nos paguen por esta pérdida porque los problemas nuestros no son de dinero sino de un hábitat y eso no se puede negociar ni mucho menos recibir indemnizaciones por él, porque es algo no renovable'.

No hemos acatado el fallo todavía: Canciller

El Gobierno Nacional, a través de la canciller María Ángela Holguín, dijo ayer que sigue estudiando el fallo de la Corte Internacional de Justicia, de 180 páginas, para entender y ver las repercusiones que generará sobre la soberanía.

'Nosotros no hemos acatado el fallo', indicó la ministra de Relaciones Exteriores, en declaraciones a CNN.

Insistió en que el Gobierno ve que hay aspectos jurídicos que van en contravía del derecho internacional, por lo que el presidentes Santos, en su intervención del lunes, rechazó apartes del fallo.

Holguín le informó al Senado de la República que envió una carta al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, manifestándole 'el inconformismo, los vacíos jurídicos, las omisiones y las incongruencias' que, a juicio de Colombia, contiene la decisión de la CIJ que terminó entregándole a Nicaragua gran parte del mar sanandresano.

Ante el Congreso manifestó que le informó a Ban Ki-moon que, además del daño a la comunidad de la sla, la Corte, en vez de resolver una controversia entre dos países, la amplió a otros porque los tratados que Colombia tenía con Panamá, Costa Rica y Honduras ahora son objeto de revisión por parte de nuestro gobierno.

En concepto de la Canciller, la Corte 'contempla que sus fallos, de ninguna manera, pueden perjudicar tratados de terceros y aquí lo hizo'. JGF

Por Lupe Mouthón
Enviados especiales