El expresidente peruano Pedro Castillo (2021-2022), que cumple una condena a 11 años y 5 meses de cárcel por rebelión al haber intentado sin éxito un golpe de Estado a finales de 2022, solicitó este jueves el indulto al nuevo mandatario interino del país, José Balcázar, congresista del partido marxista Perú Libre, con el que Castillo ganó las elecciones presidenciales de 2021.
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La solicitud de indulto presidencial, remitida a la oficina presidencial, lleva la firma de Castillo y fue tramitada por su exministro de Defensa y abogado, Walter Ayala, de acuerdo al documento difundido por varios medios nacionales de Perú, que tuvieron acceso al escrito.
En su petición, y pese a no contar con una sentencia todavía firme para solicitar esta gracia presidencial, Castillo reclama el indulto “bajo el principio de humanidad” y para honrar " la palabra empeñada" por Balcázar, que antes de ser escogido para dirigir el Gobierno de transición de Perú había deslizado la posibilidad de conceder el indulto al exmandatario.
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“(Balcázar) ha sido nombrado presidente interino con el discurso de que iba a indultar a Pedro Castillo, y lo han escuchado millones de peruanos que votaron por Castillo y muchos congresistas que simpatizan con él”, señaló Ayala a periodistas tras dejar la solicitud en el Palacio de Gobierno de Lima.
“Esta mañana le he escuchado decir que el indulto no está en agenda porque nadie se lo ha pedido. Entonces nosotros lo estamos poniendo en agenda, porque se le ha pedido de manera formal. El país entero lo está mirando en estos momentos, y vamos a ver qué hace”, agregó.
El abogado aseguró que el indulto presidencial procede en el caso de Castillo pese a no contar con una sentencia firme, ya que no se está solicitando un indulto humanitario por razones de salud, como el recibido en 2017 por el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).
En diciembre pasado, Castillo fue condenado a 11 años y 5 meses de cárcel por el delito de rebelión al haber protagonizado un fallido golpe de Estado el 7 de diciembre de 2022, en el que dio un mensaje a la nación ordenando la disolución del Parlamento y la intervención de la Judicatura.
El mensaje, brindado con el objetivo de evitar una eventual destitución por parte del Congreso tras salir a la luz indicios de corrupción en su administración que salpicaban directamente al mandatario, no surtió efecto y terminó detenido minutos después, cuando había abandonado el Palacio de Gobierno y se dirigía aparentemente a la Embajada de México, en la que su familia recibió asilo.
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Desde el inicio del juicio en su contra, Castillo ha rechazado las acusaciones y se ha declarado víctima de una persecución política, al incidir en que fue detenido cuando todavía no había sido destituido por el Parlamento, que además lo sacó del poder sin cumplir con el proceso, al no darle derecho a la defensa ni contar con los votos para hacerlo en un solo día.
Balcázar, por su parte, ejercerá la jefatura de Estado hasta el 28 de julio, cuando deberá ceder el mando presidencial al ganador o ganadora de las elecciones presidenciales que ya están convocadas para el próximo 12 de abril, donde el partido de Castillo forma parte de las listas del izquierdista partido Juntos por el Perú (JP), de su exministro Roberto Sánchez.




















