La muerte de un ciudadano estadounidense durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Mineápolis, ocurrida el sábado, provocó protestas en distintas ciudades de Estados Unidos y abrió una investigación federal en medio de versiones enfrentadas sobre lo sucedido.
La víctima fue identificada como Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años, quien murió tras recibir múltiples disparos durante un forcejeo con agentes federales en el marco de las redadas migratorias desplegadas en Minnesota.
Aunque el tiroteo ocurrió en Mineápolis, la reacción no se limitó a esa ciudad. Manifestaciones de rechazo se registraron en Nueva York, Chicago, Los Ángeles y San Francisco, donde cientos de personas exigieron justicia y cuestionaron el papel del ICE en operativos de control migratorio.
En Mineápolis, los manifestantes desafiaron el clima gélido para concentrarse cerca del lugar donde Pretti fue abatido. Durante la noche del sábado se realizó una vigilia en su memoria, mientras que en el día se produjeron choques entre manifestantes y agentes federales, que utilizaron gas lacrimógeno y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud.

El incidente quedó parcialmente registrado en videos captados por testigos, los cuales muestran un forcejeo entre Pretti y agentes de la Patrulla Fronteriza en los instantes previos al tiroteo.
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los agentes dispararon en defensa propia luego de que el hombre se resistiera a ser desarmado. La administración Trump describió a Pretti como un “terrorista doméstico” y sostuvo que se aproximó a los agentes con una pistola semiautomática.
Sin embargo, testigos presenciales, autoridades locales y familiares de la víctima han cuestionado esa versión. Videos analizados muestran a Pretti grabando con su teléfono celular, interponiéndose entre un agente y otra persona en el suelo, y siendo rociado con gas pimienta antes de ser derribado. Ninguna de las grabaciones disponibles lo muestra empuñando un arma.
Dos testigos refutaron formalmente el relato del DHS y aseguraron que no vieron a Pretti blandir una pistola.
Trump: “Estamos revisando todo”
El presidente Donald Trump afirmó que su administración está revisando el caso. En una entrevista publicada el domingo por ‘The Wall Street Journal’, señaló: “Estamos investigando, revisando todo y tomaremos una decisión”.

En la misma conversación, Trump manifestó su rechazo al uso de armas en protestas, pero también cuestionó que una persona asistiera armada a una manifestación. Indicó que podría considerar, eventualmente, el retiro de agentes del ICE del área de Mineápolis, sin fijar un plazo.
El mandatario también acusó a funcionarios estatales y locales de “incitar a la insurrección” al no proteger a los agentes federales durante el operativo.
Ruptura entre autoridades federales y locales
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, rechazó de forma contundente la versión del gobierno federal y calificó lo ocurrido como “repugnante”. Afirmó haber revisado los videos desde distintos ángulos y acusó a las autoridades federales de mentir sobre el desarrollo del operativo.
Walz reiteró su llamado para que se ponga fin a las operaciones del ICE en el estado y pidió que se deje de “calumniar” a Pretti, señalando que su familia ya ha sufrido lo suficiente.

El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, también exigió la salida de los agentes federales y cuestionó el costo humano de la operación migratoria en curso.
Por su parte, el jefe de la policía local, Brian O’Hara, aseguró que agentes federales impidieron a las autoridades estatales acceder a la escena del tiroteo, pese a contar con una orden judicial, lo que ha dificultado las investigaciones.
Políticos y empresarios también rechazaron el hecho
La reacción al caso ha trascendido el ámbito local. Figuras del Partido Republicano expresaron preocupación por las tácticas federales. El senador Bill Cassidy calificó el tiroteo como “increíblemente perturbador” y advirtió que la credibilidad del ICE y del DHS está en juego.
Además, directivos de más de 60 empresas con sede en Minnesota firmaron una carta abierta solicitando una reducción inmediata de las tensiones y coordinación entre autoridades locales y federales.
La muerte de Pretti ocurre en un contexto de creciente confrontación por las redadas migratorias en Minnesota. Semanas antes, otro ciudadana estadounidense, Renee Good, murió durante una operación similar.

El despliegue federal fue ordenado por Trump el 6 de enero, con el envío de unos 2.000 agentes para ejecutar lo que la administración describió como la mayor ofensiva migratoria en la historia reciente. Minnesota alberga la comunidad somalí más numerosa del país, uno de los focos de las operaciones.





















