Una de las principales ambiciones de la Administración Trump es la exportación de petróleo venezolano hacia los Estados Unidos, esa podría ser una de las razones de la reciente incursión militar que terminó con la captura del hoy depuesto Nicolás Maduro Moros y de su esposa, la primera dama, Cilia Flóres.
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Eso se complementa con el reciente anuncio del propio mandatario estadounidense quien dijo el pasado martes que había llegado a un acuerdo con el régimen chavista -hoy en cabeza de la presidente (e) Delcy Rodríguez- para que les entregara de 30 a 50 millones de barriles de petróleo que será vendido en el mercado estadounidense.
La Casa Blanca reconoció a Rodríguez -que ha preferido mantener una actitud confrontacional con el “imperio” de “dientes para afuera- de entrada como su interlocutora y le reclamó “acceso total” al crudo y a otros recursos venezolanos.

Pero, ¿Por qué es tan importante el crudo de Venezuela para los Estados Unidos? Estados Unidos es uno de los grandes productores de petróleo, solo el 2024 extrajo 20 millones de barriles diarios, de acuerdo a datos del Energy Institute.
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A la vez que es un gran extractor también es un gigante de la compra del crudo en el mundo. Una buena porción de su producción es petróleo ligero y la mayoría de su infraestructura, es decir, las refinerías, de donde se obtienen la gasolina, combustible para avión, están hechas para procesar crudo pesado, como el que se da en Venezuela.
La respuesta a esta encrucijada de los gringos podría ser reconvertir la infraestructura para que procese el ligero, que es el que más extraen, sin embargo, es un proceso que toma demasiado tiempo, un tanto complejo y demasiado caro. En otras palabras, no les es rentable un negocio de ese tamaño.

Y aquí es donde entra en la ecuación Venezuela: posee las reservas de petróleo más grandes del mundo (en torno a 300–303 mil millones de barriles, lo que representa aproximadamente una quinta parte de las reservas globales conocidas), está muy cerca del país norteamericano y produce en su mayoría solo crudo pesado para el que las refinerías estadounidenses fueron hechas.
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La gran pregunta que surge ahora es cómo el régimen chavista, llamado a obedecer las demandas de la Casa Blanca de lo contrario les “irá peor que a Maduro”, podrá abastecer su propia demanda y la de Estados Unidos con una infraestructura abandonada, deteriorada, con problemas ambientales en los lugares en los que se extrae y con una caída en picada de la producción.
De momento eso no pareciera preocuparles a los estadounidenses, sin embargo, sobre la mesa estará la discusión cuando esta semana el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se reúna con ejecutivos del sector petrolero de su país para conversar sobre cómo revivir la industria del crudo en Venezuela, según informaron diversos medios especializados en días pasados.
La reunión se dará en el marco de una conferencia sobre el sector energético organizada por el grupo de banca de inversión Goldman Sachs en Miami. Al simposio asistirán directivos de las principales petroleras de EE. UU., incluyendo Chevron y ConocoPhillips.





















