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La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) propuso al Gobierno Nacional desmontar de forma gradual el impuesto del 4x1.000, también conocido como Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF), como una estrategia para impulsar la formalización y dinamizar las transacciones en el país. La iniciativa fue presentada en el marco de una hoja de ruta con visión a 2030.

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El planteamiento surge en un contexto de estrechez fiscal, cuando el Ejecutivo busca fortalecer el recaudo tributario. Actualmente, este impuesto representa una fuente relevante de ingresos para el Estado.

Según explicó José Ignacio López, presidente de Anif, el 4x1.000 “es un impuesto muy distorsionante, estamos trabajando en hacerlo de forma gradual, para bajarlo medio punto por año, lo que tardaría al menos dos Gobiernos, para ir recalibrando las finanzas”.

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La propuesta contempla una reducción progresiva de la tarifa, con el objetivo de mitigar impactos abruptos sobre las finanzas públicas y evitar un eventual regreso masivo al uso de efectivo.

Desde la perspectiva técnica del centro de pensamiento, el GMF es un gravamen “antitécnico” que no refleja la verdadera capacidad económica del contribuyente y desincentiva el uso de canales financieros formales, especialmente digitales.

Impacto fiscal del 4x1.000

Anif estima que el desmonte del impuesto del 4x1.000 implicaría un costo fiscal de $1,1 billones en el primer año. Además, el Estado dejaría de percibir cerca de $16 billones anuales asociados a este tributo.

Las cifras oficiales de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) muestran que el recaudo tributario de 2025 cerró en $296 billones, por debajo de la meta de $305,4 billones, con una diferencia de $9,4 billones.

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La principal fuente de ingresos fue la retención en la fuente por renta, con $103,61 billones (35% del total), seguida del IVA, que aportó $64,35 billones (21,7%). Los tributos aduaneros alcanzaron $50,46 billones, equivalentes al 17,1%.

En ese escenario, el 4x1.000 representó $1,91 billones durante 2025. Aunque su peso es menor frente a otros impuestos, su eliminación o reducción tendría efectos en medio de la brecha fiscal.

Formalización y sistema financiero

Para Anif, el impuesto del 4x1.000 termina castigando la formalidad, pues encarece el uso del sistema financiero y dificulta que microempresas y pequeños negocios se integren plenamente al sector bancario.

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El gremio sostiene que una reducción gradual permitiría avanzar hacia un esquema tributario más coherente con la digitalización de pagos y la inclusión financiera, sin generar un choque inmediato en los ingresos del Estado.

No obstante, López advirtió que “en el muy corto plazo va a ser muy difícil reducir esas distorsiones por el faltante de ingresos”, al reconocer las limitaciones presupuestales actuales.

El nuevo esquema aún no entra en operación

Más allá de la propuesta de desmonte, Colombia lleva más de un año a la espera de la implementación del nuevo modelo del 4x1.000 aprobado en la última reforma tributaria.

La modificación eliminó la obligación de marcar una única cuenta exenta y estableció que todas las cuentas de una persona podrán estar cubiertas hasta un tope mensual de movimientos. Si el total de transacciones no supera 350 UVT al mes, no se causaría el gravamen.

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El ajuste busca adaptar un impuesto creado hace más de dos décadas a la realidad financiera actual, donde es habitual que los usuarios tengan varias cuentas en diferentes entidades.

Sin embargo, la entrada en vigencia del nuevo sistema permanece en pausa debido a la falta de integración tecnológica entre todas las entidades que deben reportar y recaudar el impuesto. Hasta el momento, ni el Gobierno ni la Dian han anunciado una fecha oficial para su implementación.