
Es normal que en Colombia, donde aproximadamente 11,5 millones de trabajadores devengan un salario mínimo o menos mensualmente, las noticias económicas decembrinas giren alrededor del proceso de negociación de su incremento para el próximo año.
Con las primeras reuniones de la Comisión Nacional de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, que busca concertar el aumento para el 2012, es importante repasar los argumentos que influirán en el proceso.
En los últimos cinco años el ajuste se ha dado por decreto gubernamental; la salida legal a la falta de concertación de la mesa. Pero al parecer este año las cosas serán diferentes. La favorable dinámica económica, aún en momentos de crisis internacional, y las bajas tasas de desempleo, permiten prever que este año se alcance un acuerdo negociado que beneficie a todas las partes.
De acuerdo con declaraciones del ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, el ajuste tendrá como base una inflación de 3,5%, más un porcentaje adicional por productividad. Si tenemos en cuenta que la inflación causada en el último año fue de 4,02% (Dane), que para el 2012 la meta de inflación es de 3,00% (Banco de la República) y el anuncio del Departamento Nacional de Planeación de un aumento de la productividad del 1% en lo transcurrido del año; es coherente que el ofrecimiento inicial del Gobierno sea de un incremento entre el 4,5 y 5,0%.
El año 2011 terminará con un crecimiento económico alrededor del 5,5%, demostrando que la economía nacional está hoy siendo impulsada por una creciente demanda interna. Esto permitirá una negociación con menor preocupación por la coyuntura internacional y más enfocada en las condiciones del mercado interno.
Pero no se debe olvidar que en el contexto local la ola invernal ha afectado considerablemente la malla vial, y esto puede obstaculizar la dinámica favorable en términos de producción y reducción de la inflación y el desempleo.
En este orden de ideas, la propuesta de la Central Unitaria de Trabajadores, de congelar precios frente a las presiones inflacionarias causadas por la ola invernal es coherente con la intención institucional para proteger el poder adquisitivo del nuevo salario mínimo.
Cabe recordar que los incrementos de años anteriores han sido percibidos como insuficientes por los trabajadores. Y por primera vez en mucho tiempo, el diferencial entre lo solicitado por las centrales obreras y lo propuesto por los gremios permite prever una salida concertada en las próximas semanas.










