
El partido ni siquiera se había iniciado, solo se habían cumplido los actos protocolarios y varios jugadores uruguayos corrieron desesperados hacia la línea lateral para hidratarse, en una muestra de que la alta temperatura de Barranquilla comenzaba a hacerles mella.
El libreto del técnico Óscar Washington Tabárez era no hacer esfuerzos innecesarios, esperar que Colombia hiciera todo el gasto y le diera algunos espacios para contraatacarlo, pero el gol de camerino de Falcao García echó por tierra todos esos planes.
Pero aún con el marcador adverso, Uruguay se resistió a proponer un partido más ofensivo. Para el segundo tiempo, cuando se esperaba que fuera más al frente, rápidamente recibió otro mazazo con el gol de Téofilo Gutiérrez para el 2-0.
En el equipo uruguayo había jugadores que no podían con su alma desde el primer tiempo. La lista la encabezaba el capitán Diego Lugano, seguido por Maximiliano Pereira, Mauricio Victorino y Egidio Arévalo Ríos, quienes no terminaron el encuentro. A Édinson Cavani, Álvaro Pereira y Cristian Rodríguez se les vio varias veces haciendo jarra y Lugano subía casi que a gatas a buscar el remate de cabeza en los tiros de esquina.
Diego Forlán, pese a ser uno de los más veteranos, fue el que terminó más entero y el que en los últimos minutos generó mayor peligro sobre el pórtico de David Ospina.
Se repitió la historia de las eliminatorias a Francia 98 y Alemania 2006. Uruguay volvió a salir goleado de Barranquilla, gracias al calor y a un equipo colombiano imparable.
Ya lo había anticipado Forlán: 'en Barranquilla parece que te tiraran un fuego encima'. Otro jugador que estaban en el banco de suplentes manifestaron: '¡esto es un infierno!'. Y un comentarista de radio remató: 'esa platica que Uruguay invirtió en Panamá para adaptarse al calor de Barranquilla, se perdió'.

























