Somos así, y eso no tiene remedio. Ni lo tendrá por lo menos en los próximos cincuenta años. Ya se dijo: No apoyamos lo nuestro. No se sabe si por ancestral antropofagia, o por detestar el éxito del vecino, por envidia o por desubicados, que no entendemos que la gente del interior nunca va a permitir que un caribe descuelle. El caso es que cuando se trata de elegir a alguien caribe, cualquier excusa nos inventamos y votamos por el de fuera, por el que no conocemos, por el que nunca ha hecho nada por nosotros, por el que sea. Es que no se buscaba elegir desde aquí un presidente –esa era tarea para las siguientes vueltas–, sino de hacer una muestra de cohesión, de hacer presencia electoral, de buscar respeto y consideración y, además, de barrer aquí a Petro para contrarrestar su votación en el resto del país pronosticada. Se le ganó, sí, pero por muy poco: 60 mil voticos de diferencia. Fíjense lo que hicieron los paisas con Fico: ¡Lo superaron por más de 600 mil votos! Sin meter los 100 mil de Fajardo, o sea, perdió por 700 mil. Estamos muy lejos del sentido regionalista y la cohesión y gratitud de los paisas. Algo similar teníamos que hacer. Pero somos así. Y no solo aquí en nuestro pedazo, también en el sur del Caribe, que en Córdoba Barguil no superó en votos a Petro, pese a que los godos mejoraron. A Barguil también le fue mal en su coalición. Es que el Partido Conservador obtuvo un gran apoyo nacional, pero el país godo del interior no votó por él, porque es costeño. Nos cuesta entender que dependemos de nosotros mismos, que debemos actuar en bloque, y que debemos desprendernos de nuestros complejos. Ni modo, somos así, y no tendremos derecho a quejarnos, ni a que nos atiendan como debería ser. Lo peor: La ingratitud. Nacionalmente reconocido que Álex nos restauró la mentalidad, nos construyó vías, parques, clínicas, jardines, nos resolvió los arroyos, nos recuperó el río, y así le pagamos. O sea que a Elsa la terminarán odiando en Repelón y en Puerto Colombia. En fin, somos así.
Pese a las amenazas, los temores y las suspicacias, la jornada electoral estuvo apacible y sin mayores problemas. De lamentar lo de César Lorduy, el país pierde un buen parlamentario. Y de destacar la alta votación de los barranquilleros punteros en Cambio Radical, y la ratificación de ‘Fincho’ Cepeda como líder godo. Petro no ganó: Sus resultados fueron por debajo de lo esperado. Está de veras triste, pues sabe que será otra vez derrotado. El gran ganador fue Federico Gutiérrez, y detrás de él, sostienen muchos, que pese a haberse equivocado con la Cabal – una dura – el ajedrecista fue Uribe, y de ahí la renuncia de Oscar Iván Zuluaga. Otros afirman que se trató de una jugada maestra de Duque, que pretende ser el jefe del Centro Democrático. Por lo pronto, ‘Fico’ se perfila como el próximo presidente, y a todos corresponde apoyarlo.
El caso es que por segunda vez perdimos la oportunidad de hacernos sentir con un candidato a la presidencia. Ojalá no nos toque esperar otros 50 años aunque, ni modo, somos así.
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