El Heraldo
Opinión

Pararse en la raya

La amenaza es terrible, la mercenaria minga está en camino, y la secundarán en su desafío los otros revoltosos.

La Minga va camino a Bogotá en caravana de más de 60 buses. Estos indígenas no son como los Incas, o los Mayas, o los Tayronas, con un legado testigo de su milenaria cultura. Tampoco como los del norte de la Guajira, tan abandonados que, aunque se sabe lo atravesados que son y que cualquiera de sus peticiones son más que justificadas, actúan en forma pacífica y pacifista.

Estos no.  Estos son inútiles financiados (¿cuánto vale esa marcha?) y adoctrinados (lo de Cali fue un plante) por los factores de violencia. Con indignación se recuerda al agresivo indígena caucano que amenazante puso un machete en el cuello de uno de los soldaditos que sólo estaban patrullando, y nada podía hacer el pobre uniformado, porque si reacciona y revira como se merecía el atacante, lo hubieran envainado, todavía estaría preso, porque nuestras leyes se encuentran condicionadas contra soldados y policías, y a favor de los malandros. Es lo que nos ha acostumbrado a que el gobierno que representa a las mayorías se encuentre siempre a la defensiva, como atajando pollos.

El vecino de paredes de paja y techo de vidrio se pasa de piña lanzándole candela y tirando piedras al tejado del gobierno, pero éste se dedica a desviarlas, y nada que riposta, no contraataca, cuando tan fácil le quedaría acercarle fuego o romper tan frágil cubierta. ¿Tiene Iván Cepeda pinta de víctima? Lo que tiene es vocación de victimario, aunque se dice que ¡por fin! alguien lo demandó ante los jueces gringos por atentar contra la allá sagrada verdad testimonial, y puede terminar extraditado; el mismo uribismo está muy pasivo, y nadie contraataca, a nadie demandan. Petro asiste ante la Unión Europea a pedir que no se negocie con Colombia, pero aquí nadie lo acusa por traición a la Patria; se sabe de su convocatoria para que Fecode, los sindicatos, y hasta la Minga atenten contra la estabilidad ciudadana, pero nadie lo acusa de ninguno de los delitos que abiertamente comete. El gobierno es mayoritario en el Congreso, pero solo se oyen ataques y citaciones a los ministros, mientras nadie pide revocatoria de credencial para ninguno de los desvariados congresistas de la oposición.

La amenaza es terrible, la mercenaria Minga está en camino, y la secundarán en su desafío los otros revoltosos. ¿Dejará el gobierno que vuelvan a destruir vitrinas bancos y negocios particulares? ¿Permitirá que la gente para trasladarse a sus destinos camine kilómetros porque quemaron los buses? ¿Se la dejará montar? O,  como las mayorías están pidiendo, ¿expedirá los decretos de emergencia que permitirán a las autoridades actuar con mano firme? Basta ya de poner la otra mejilla. Hay que pararse en la raya.

Coletilla futbolera: Aunque sin real justificación, lo de Venezuela nos ilusionó. Pero Chile nos aterrizó. Vale mucho nuestra nómina para que juguemos así, erráticos y sin convicción. Nuestras estrellas no brillaron. El punto de visitante es, claro, valioso. Pero demasiado sufrido contra un Chile que no tiene sino enjundia. Esperemos que para lo que viene, mejoremos.

rzabarainm@hotmail.com

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