Mis hermanos del chat me levantaron a piedras, léase memes, cuando les comenté acerca del breve aguacero del pasado 4 de enero, que pudiera ser premonitorio de algo parecido el próximo sábado de carnaval de este año, teniendo en cuenta las evidentes demostraciones del cambio climático a nivel mundial y regional.

El Planeta Gaia ha cambiado mucho, infortunadamente, para mal, lo cual es deprimente, en especial, si se tiene en cuenta que quien ha precipitado los cambios actuales hemos sido nosotros los humanos, a quienes nos entregaron un planeta perfecto y lo hemos vuelto un desastre.

Por los años 60 un químico atmosférico, James Lovelock, respaldado por la bióloga Lynn Margulis, lanzó la Hipótesis Gaia, diosa griega de la Tierra, en la que postuló que este planeta es un sistema vivo y funciona como un organismo complejo capaz de autorregularse en el interjuego entre la biosfera, la atmósfera, los océanos y los continentes para mantener condiciones óptimas y estables para la vida. En él, los seres vivos se adaptan y también lo modifican y controlan para mantener el equilibrio.

Pero, Dr. Lovelock, no contaba usted con que nosotros los humanos nos convertimos en los peores depredadores de Gaia con una capacidad tan deletérea que hemos derrotado a las fuerzas de la naturaleza y precipitado un cambio climático.

El aguacero de esa tarde me trajo las imágenes de estar en el balcón en el mes de diciembre de los últimos años esperando la fuerte brisa, y no pasa de un viento breve y por poco tiempo. Ni siquiera se oye hablar de La Loca, el ventarrón que sopla en Santa Marta para esa época. Eso es significativo.

Pero, oh, sorpresa, la brisa fuerte está empezando a aparecer para la temporada de carnaval, según he observado desde el mismo balcón. Ya no son las faldas o vestidos los que se levantan en diciembre con la brisa, ahora son las polleras de las bailadoras y el gorro de los bailadores del disfraz del congo, lo que se agita en carnaval. No me digan que no se han dado cuenta. Presten atención desde ahora hasta carnavales.

Por esas razones, no considero descabellado lo que estoy planteando y, lo que es peor, puede seguir empeorando si tenemos en cuenta que a muchas personas no les cabe en la cabeza que esto pueda estar sucediendo, así que cometen los mismos errores que perpetúan el desequilibrio en contra de las leyes de la naturaleza desde un desconocimiento que asusta, esto se da en todos los estratos a nivel mundial.

No he decidido si en estos carnavales estaré en un palco o en una comparsa, pero, en todo caso, el disfraz que me invente debe incluir un paraguas, nunca se sabe.

haroldomartinez@hotmail.com