Desde hace un tiempo la red social Instagram decidió que iba a comenzar pruebas en diferentes partes del mundo con el fin de ver cómo funciona la plataforma si los ‘likes’ están escondidos para todos. Para los que no conocen acerca de esta red, Instagram nació como un aplicación en la que podías subir fotos y, más tarde, videos, con el fin de que tus seguidores pudiesen darles ‘me gusta’ y comentar sobre cada una de ellas. El concepto es fácil de entender, puedes seguir al que quieras (siempre y cuando el perfil sea público o, de lo contrario, esperar a que seas aceptado) y puedes permitir que el que tú quieras te siga. Y, como todas las apps en un principio, la comunidad era pequeña, el algoritmo era cronológico y no existía publicidad de ningún tipo, pero con los años ha llegado a convertirse en una de las plataformas más utilizadas del planeta, en la que interactúan millones de personas a diario, desde personajes famosos hasta personas comunes y corrientes, sin importar su edad, raza, credo o posición geográfica. Pues todo el mundo puede descargarla de manera gratuita, solo necesitas internet.

Y como casi todo lo que crece desmesuradamente, empezaron a tomar decisiones al andar y la comunidad, de alguna u otra manera, ha ido transformándose. Pronto los usuarios se dieron cuenta de que se había vuelto un canal perfecto para tener una voz, para compartir con los amigos, para fidelizar audiencias, para impulsar emprendimientos y para que marcas se dieran a conocer. Pero con todo eso, han tenido que venir cambios.

La idea siempre ha sido la de seguir creciendo, por ende, se les han incrementado las herramientas para que las personas se conecten con más frecuencia. Sin embargo, desde hace un tiempo también se han dado cuenta de su poder y, con él, de la gran responsabilidad que tienen.

Instagram transformó el mercado, dándole a millones un espacio para crear contenido digital, sin necesidad de esperar a que los medios de comunicación tuviesen que dárselos. Gracias a eso, muchas personas han encontrado sus nichos y ha habido una oferta grande de personajes digitales que han sabido cómo cultivar su público. Algunos se burlan de este tipo de trabajo, pero siempre he sentido que es que, tal vez, no lo entienden. La red permite, e impulsa, a que realmente haya contenido para cada tipo de persona. Y, con este nuevo fenómeno, vinieron nuevas formas, mucho más económicas, para que las marcas se posicionen de manera más orgánica. Es por esto que, cada vez más hacen que el algoritmo sea más complicado y que ‘viralizarse’ sea más difícil, exigiéndoles a los creadores reinventarse siempre.

Y ahora viene mi opinión. Creo que lo que hará Instagram de esconder los ‘likes’, (que aclaro no acabará con ellos, solo los esconderá al público. Cosa que permitirá darles las mismas estadísticas que se les da hoy a las marcas), no tiene nada que ver con ‘destruir’ a los influenciadores, sino con impulsarlos a concentrarse en hacer más contenido sin ‘estresarse’ por lo que otros piensen de sus resultados, a seguir creciendo, y a ayudar a la sanidad mental de todos los usuarios, no solo de los que viven de esto. Sí, será un gran reto para todos y tocará ver si el tema de ‘esconder’ los ‘me gusta’ resulte contraproducente para una comunidad que se alimenta de ellos, pero no creo en que sea un tema de acabar con la industria Porque solo se fideliza y se influye si hay buen contenido. Y eso va más allá de los ‘me gusta’.