En Colombia, existe un fuerte espíritu emprendedor que surge, en gran medida, como respuesta a las difíciles condiciones del empleo formal actual. Según datos de la OCDE, Colombia ostenta la tasa de autoempleo más alta dentro de la organización, y es bien sabido que las PyMEs son el pilar de la economía colombiana, representando más del 90 % de las empresas en el país.
En ese camino del emprendimiento, todo emprendedor se enfrenta a obstáculos considerables al intentar obtener financiamiento de la banca tradicional, ya sea para iniciar, desarrollar o mantener sus negocios. Esta situación se ha convertido en una pesadilla para muchos, quienes han sido testigos de que los bancos les cierran las puertas del mundo empresarial.
Como emprendedor, he notado que las PyMEs se enfrentan a requisitos desalentadores por parte de los bancos tradicionales cuando se trata de la búsqueda de financiamiento. Esto a menudo conduce al rechazo de sus solicitudes de crédito y, en última instancia, al abandono de sus sueños.
Algunos requisitos, tales como un largo período de operación de la empresa, niveles de facturación similares a las grandes corporaciones y la exigencia de que los socios sean económicamente solventes, son aspectos difíciles de cumplir para los emprendedores. Entonces, en lugar de facilitar el acceso a créditos y financiamiento, estas condiciones se convierten automáticamente en desalentadores obstáculos.
Incluso obtener herramientas básicas, como tarjetas de crédito empresariales, parece ser una cuestión de suerte, y asignar tarjetas con límites individuales a cada jefe de área resulta prácticamente imposible, a pesar de que la tecnología actual debería permitir un proceso ágil y eficiente.
Como si fuera poco, las tarifas ocultas en la banca tradicional, junto con tasas de interés elevadas y costos de transferencias, representan una carga financiera significativa e insostenible para las PyMEs, poniendo en riesgo su viabilidad y sostenibilidad. La falta de transparencia en estos costos evidentemente dificulta la toma de decisiones acertadas.
Los emprendedores buscan instituciones financieras que comprendan sus necesidades y desarrollen productos y soluciones adaptados a sus limitaciones, lo que a su vez les ayuda a superar los desafíos del panorama económico actual. Esto es precisamente lo que ha entendido el mundo FinTech, con empresas que han surgido como alternativas que permiten ofrecer tarjetas de crédito sin cuota de manejo, tasas de interés competitivas y herramientas innovadoras para la gestión financiera, impulsando así el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas, y por supuesto, fortaleciendo el tejido empresarial del país.
*CEO de Tuily