El mediocampo del Liverpool, último campeón de la Champions League, es Henderson, Fabinho, Wijnaldum, Keita o Milner. El mediocampo del Real Madrid, tres veces campeón de las Champions de manera consecutiva (2016, 2017 y 2018) estuvo conducido por Modric y Kroos.
El medio campo de Francia, campeón mundial en Rusia, lo integraron Kanté, Pogba, Matuidi y Griezmann iniciando como delantero. En ese mismo Mundial, el otro finalista, Croacia, tuvo a los reconocidos Modric y Rakitic. El mediocampo del Manchester City, bicampeón de la Premier League, está guiado por De Bruyne y David Silva.
Estos son algunos de los ejemplos de equipos y selecciones de primer nivel, auténticos campeones, a los que podría agregar al PSG, la Juventus, Barcelona, Bayern, Ajax, Brasil, referentes mundiales por su calificado juego, que en su mediocampo no hay un jugador que sea rotulado como un ‘10’ clásico, de aquellos que sólo tenían la misión de intervenir, con su visión y claridad en los pases, en la fase ofensiva, y con muchísimas menos obligaciones cuando el rival poseía el balón.
Todos estos jugadores arriba mencionados, tienen la calidad para distribuir con criterio el balón, la sensibilidad en el pase, la llegada al gol, el manejo de los tiempos y la velocidad que la jugada necesita. En definitiva, las virtudes de los jugadores creativos, organizadores del juego. Es decir, las características que identifican a un‘10’. Pero, estos mismos jugadores, la mayoría ahora en otros lugares del campo al que tradicionalmente ocupaba el ‘10’, ayudan a recuperar el balón, recorren trayectos hacia atrás con dinámica y voluntad, presionan con energía y constancia la salida del rival. En fin, están totalmente involucrados en las tareas de la fase defensiva. Y, contrario a lo que se creía antes -aunque hoy algunos aún lo creen-, esas nuevas obligaciones no van en desmedro de su talento creativo.
El rendimiento, el reconocimiento y la influencia que han logrado los certifica. A su vez, así como a estos jugadores se les exige participación decidida sin el balón, a los defensores y volantes de perfil defensivo, y también a los porteros, se les exige una técnica y visión de juego superior, porque es su obligación intervenir permanentemente en la organización del juego y la búsqueda ofensiva.
Tal vez, por estos lares, pervive cierto gusto que es renuente a aceptar la evolución del icónico número. En el fútbol de la élite, se acude al equipo como un todo para competirle a la presión, la intensidad y la reducción de espacios que impera en la actualidad. Por eso, el ‘10’ de antes, unifuncional, se extingue. Existe el ‘10’ de hoy, integral.








