El Ajax de Holanda fue, y es, una de las escuelas de fútbol más reconocidas y admiradas en todo el mundo. Y sí, digo escuela, porque no es solo un club que compite, como todos, para ganar y alcanzar algún título local o internacional, sino que ha hecho de su método y estilo de juego toda una filosofía e identidad innegociables. Y paradigma imitable para muchos clubes en el resto del planeta.
Desde Rinus Michels, Johann Cruyff y Louis Van gaal como guías referentes, y con un sinnúmero de brillantes jugadores, el Ajax ha defendido un juego atractivo, de riqueza técnica y administración ágil y eficiente del balón. Un juego atrevido, versátil, siempre tomando la iniciativa y con una gran capacidad de los jugadores para intervenir con carácter y calidad en ataque y en defensa. Una suerte de fútbol total.
Este Ajax, clasificado a semifinales de la Champions 2019, eliminando al Real Madrid y a la Juventus con absoluta autoridad, es un legítimo y abanderado representante de esa escuela. Integrado por una buena cantidad de veinteañeros que le imprimen el vigor y el desparpajo necesarios a los preceptos tácticos de siempre: el cuidado del balón como línea de flotación para desequilibrar y equilibrarse; la posesión para dominar, la rotación de posiciones para engañar, la amplitud para desahogar; la presión para recuperar, la técnica colectiva para sustentar y darle continuidad a la búsqueda; y la técnica individual para la improvisación y la resolución final.
Este Ajax, como aquellos de los afamados entrenadores mencionados, entiende el fútbol como un todo, en el que desde la inteligencia de juego, la condición técnica y el compromiso, los jugadores deben estar dispuestos a participar y apoyar en las dos fases del juego: defensa y ataque.
Ajax es ordenado y vistoso; táctico y físico; disciplinado e inspirado.
Su piedra fundacional es la convicción en el trabajo de sus divisiones menores. Invirtieron 26 millones de euros en el centro de entrenamiento. Lo dirigen ex jugadores (Edwin van der Sar, presidente; Overmars, director general). Tienen como tarea hacer debutar a los jugadores a los 17 años conscientes de que, a los 22, los grandes de Europa los compran. Y Jordi Cruyff, el hijo de Johan, escribió: “Hay una máxima que te meten en la cabeza desde el primer día: si eres tímido, aquí lo tendrás complicado. Cultivan una arrogancia futbolística en el buen sentido: somos el Ajax y este es nuestro estilo, tienes que ser valiente”. Lección aprendida: valiente fue para ridiculizar a los todopoderosos Real Madrid y Juventus en su propia casa.








