Corría 2012 y Nairo Quintana apenas tenía 22 años. Para ese momento ya era un portento del ciclismo al que todos los equipos grandes del mundo querían fichar.
El español Movistar tuvo el privilegio de hacerse a sus servicios. Parecía el matrimonio perfecto. De hecho, en el pasado hubo equipos españoles que trataron con guantes de seda a pedalistas colombianos. Fabio Parra y Santiago Botero pueden dar fe de eso.
Pero creo que Movistar no tenía en sus cálculos que Nairo le iba a resultar tan buen ciclista. Es más, no hay duda de que fue contratado como gregario del murciano Alejandro Valverde.
En 2013, los técnicos de Movistar, Eusebio Unzué y José Luis Arrieta, llevaron a Nairo al Tour de Francia para que aprendiera y -sobre todo- ayudara a Valverde. Cálculo errado el de estos dos caballeros.
En la subida al Mont Ventoux, el de Cómbita y el británico Chris Froome levantaron a todo el mundo con un paso frenético en medio de un calor infernal. Entre los damnificados de esa etapa figuró Valverde. Al final, Nairo fue subcampeón de la carrera y ganó el título de los premios de montaña y la penúltima etapa.
Entonces, cuando todo el mundo daba por descontado que Nairo sería en adelante el jefe de filas de Movistar, apareció el poder de Unzué y Arrieta. A este par, en 2014, les dio por enviar a Valverde al Tour y no a Nairo, quien se fue para el Giro y lo ganó. Como era de esperarse, el equipo español (sin Nairo) fue derrotado ampliamente en la carrera francesa.
A partir de ese momento se hizo pública una bronca entre Nairo y los técnicos del Movistar, que no podían aceptar que el colombiano fuera mejor que Valverde. En 2015 y 2016 Nairo fue podio en el Tour. En ese mismo 2016 ganó la Vuelta a España.
Desde 2017 casi todo ha sido negativo para Nairo en Movistar. Solo su clase, su inteligencia y su coraje han evitado que se vaya en blanco en las carreteras europeas.
Para colmo de males, en 2018 Movistar contrató a un sujeto llamado Mikel Landa. Este individuo español cree estar a la altura de Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin, pero su palmarés dice que lo máximo que ha conseguido es un tercer puesto en el Giro de 2015.
Landa, creo yo, fue contratado para que le hiciera la vida imposible a Nairo. Y, a decir verdad, ha cumplido a la perfección con el mandado. Siempre fastidia al colombiano. Siempre quiere minimizarlo. Siempre quiere ser su jefe. Pero para Landa ha habido un problema: Nairo no les ha parado bolas a sus desplantes y, por el contrario, se ha concentrado en lo suyo: ganar lo que pueda y vender caras las derrotas.
El domingo pasado, en la Vuelta a España, se vio lo poco que los de Movistar quieren a Nairo. Un ciclista de medio pelo, llamado Marc Soler, entró en cólera cuando en una escalada le dieron la orden de esperar y ayudar al nuestro. Soler esperó a regañadientes, pero no quiso ayudar, como el mal profesional que es.
Ahora Nairo ha anunciado que se va para el Team Arkea-Samsic. “Estaba buscando un equipo en el que fuera feliz”, dijo Nairo, quien merece ser feliz porque pocos deportistas le han dado tantas alegrías a nuestro país.
Seguramente este equipo francés no es tan poderoso y rico como Movistar. La verdad, eso es lo de menos. Uno aburrido en ninguna parte. Y con Unzué, Arrieta, Landa y Soler, ni en el cielo.








