En las últimas décadas los barranquilleros hemos vivido la transformación de nuestra ciudad y sido partícipes de su crecimiento, de su capacidad para adaptarse, atraer capital nacional e internacional, convertirse en un destino de turismo y negocios, ofrecer oportunidades, y ampliar su espacio público. En ese proceso hemos recuperado al río Magdalena como constituyente poderoso de nuestra identidad, y evidenciado la reconstrucción del tejido comunitario en torno a los parques. Todos estos elementos han impulsado su transformación, llevándola a ser un referente de ciudad en Colombia y a nivel internacional.
Y con el crecimiento, quienes la habitamos, también hemos identificado nuevas necesidades. En movilidad, por ejemplo, es evidente que el mayor número de desarrollos de vivienda, comercio, industrias, y servicios y por ende de empleos, es más notoria la necesidad de transformar también los medios mediante los cuales nos movilizamos en su entorno urbano y metropolitano.
Igual situación han vivido las grandes ciudades. No es un problema nuevo y existe la documentación suficiente para ver reflejos útiles para Barranquilla y su área conurbada. Las mejores experiencias han sido aquellas en las que las soluciones fueron construidas entre todos los actores involucrados (alcaldías, gobernaciones, entidades articuladoras, comunidades y privados), en mesas institucionales y con una visión compartida de ciudad.
La documentación demuestra también que no es un asunto cuya solución exclusiva sea el desarrollo de nuevas vías, puentes, intercambiadores y otros componentes de la malla de transporte. Debe incluir también la construcción de infraestructura para bicicletas y patinetas eléctricas y extensiones de los sistemas de transporte público, el fortalecimiento de su capacidad, pero sobre todo cambios en los comportamientos de movilidad, para alcanzar un sano balance entre medio ambiente, tiempo, bienestar y seguridad.
Todas estas iniciativas están sobre la mesa y si las ponemos en marcha, con el concurso de todos los actores, seguirán impulsando la evolución de Barranquilla porque lo que estamos viviendo es una oportunidad de repetir el positivo ejercicio de crecimiento y desarrollo colaborativo que hemos impulsado por años como barranquilleros. Es un lienzo en blanco y un laboratorio de soluciones de movilidad que nos permite dibujar y materializar un sueño para avanzar como una ciudad inteligente, sostenible e inclusiva.
*Gerente de Urbanismo e Infraestructura de Grupo Argos.








