El Heraldo
Opinión

El éxito de las vacunas

A la falta de producción propia de biológicos, ha salido a relucir la necesidad de hacerlo, en un momento coyuntural. Primero, deberíamos darnos cuenta de la necesidad de fortalecer la investigación, con la inclusión de la empresa privada, creando los centros y los institutos, en donde se producirían las vacunas. 

El descubrimiento de las vacunas anti Sars-Cov-2, después de la aparición de la covid-19, es el acontecimiento actual más importante en la historia de la humanidad. Elaboradas a partir del aislamiento del virus, y del conocimiento de su composición genética, han salvado millones de vidas. Así, en un estudio publicado en Health Affairs de la Universidad de Purdue, de diciembre 20 a mayo de 2021, 140 mil muertes han sido evitadas solamente en USA, y unos 3.1 millones de contagios evitados, ahorrándose entre $625 billones y $1.4 trillones de dólares. Para este estudio, solamente se incluyeron, tres diferentes vacunas, Pfizer/BioNTech, desde diciembre 11 de 2020, seguida de Moderna y Johnson. Estos resultados tendríamos que extrapolarlos al uso universal de las vacunas, en diferentes países, para saber la enorme cantidad de personas que se han salvado, cuántas se han dejado de infectar, y cuántas personas tendrán el mayor beneficio de la historia. Pero, si esto ha pasado en los países desarrollados, donde los recursos no son limitados, desconocemos, qué estará pasando en otros países en donde la disponibilidad de las vacunas ha sido limitada, como su producción, cadena de frío, negociaciones, logística y aplicación. Sabemos que los esfuerzos de los gobiernos han sido variables, y en el caso de Colombia, aunque lentos en la fase inicial, han sido crecientes en los últimos tiempos, pero, con notorias diferencias en los territorios nacionales. 64,9 de dosis por cien habitantes, mientras que en Emiratos Árabes son 178, y en Chile 146,3. El número total de vacunaciones se refiere al número de dosis dadas, no al número de personas vacunadas, por lo que es posible que haya más de 100 dosis por cada 100 habitantes. (Fuente, Our World in Data, ONS, gov.uk. Última actualización: 23 de agosto de 2021 9:44 GMT).

La investigación de la vacuna, y su aprobación en tiempo récord  con el menor número de eventos adversos, muestra los grandes adelantos de la ciencia, cuyos beneficios no tienen comparación. Sin este descubrimiento, seguiríamos viviendo, si no el mayor, uno de los más grandes desastres de la humanidad.

El éxito de las vacunas está claramente demostrado mundialmente, no hay ningún propósito mejor para lograr en nuestro país, que vacunar el mayor número de personas en el menor tiempo, ya que, con la aparición de variantes del virus como la delta y la gamma, la famosa inmunidad de rebaño, cada vez, será más difícil de alcanzar.

A la falta de producción propia de biológicos, ha salido a relucir la necesidad de hacerlo, en un momento coyuntural. Primero, deberíamos darnos cuenta de la necesidad de fortalecer la investigación, con la inclusión de la empresa privada, creando los centros y los institutos, en donde se producirían las vacunas. Lógicamente, con el apoyo a la formación de especialistas en el área de las enfermedades infecciosas, con estímulos, y beneficios, con facilidades para los investigadores y demás personal necesario de una vida digna, educación, salud, vivienda y salarios justos.

Se confirma durante la pandemia, que existe la necesidad de tener verdaderas empresas de prevención y promoción de la salud, porque las que hay, demuestran cada día sus ineficiencias, acrecentadas durante la pandemia.

Las vacunas, son solo el biológico necesario, y no lo producimos, por lo que su compra deja claro que, con los sobrecostos, podríamos tener centros de producción nacionales que garantizaran su aplicación. Se necesita un verdadero programa continuo, que no sea solo para apagar incendios, sino para prevenirlos.

Con el éxito mundial de las vacunas, hay suficientes argumentos, para convencer a aquellos, que por cualquier razón se han negado a vacunarse, entendiendo claramente, que pueden ser responsables no solamente de sus muertes sino el de otras personas, empeorando el deterioro social y financiero, del cual, será cada vez más difícil salir.

 

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